Europa pasa a la ofensiva contra Google

Europa da un sensacional golpe de efecto en el caso Google. La comisaria europea de Competencia, la danesa Margrethe Vestager, pasará este miércoles al ataque contra el gigante estadounidense: Bruselas abrirá un pliego de cargos, el primer paso de un proceso que puede acabar en una multa millonaria, por vulnerar las leyes europeas de competencia; básicamente, por abusar de su poderío para discriminar a sus competidores en el continente. La Unión se embarca así en un conflicto con una fuerte carga política. Arremete contra la compañía de bandera del potente sector tecnológico estadounidense, obligada a un cambio en el modelo de negocio si quiere evitar una sanción que, en el peor de los casos, podría ascender a 6.600 millones de dólares (el 10% de su facturación), aunque es probable que el importe definitivo sea muy inferior a esa cifra.

La comisaria Vestager anunciará este miércoles en Bruselas la decisión, que fue comunicada anoche a la compañía norteamericana. En un gesto de arrojo, Vestager viajará después a Estados Unidos y allí expondrá a partir de mañana los argumentos del brazo Ejecutivo de la Unión contra el gigante online por vulnerar las leyes europeas de competencia. Se reunirá con representantes del sector y se verá forzada a justificar su decisión en un entorno hostil, con el Gobierno estadounidense dispuesto a defender los intereses de su industria. El caso entraña una carga política de gran profundidad: afecta a una de las grandes empresas norteamericanas, contra la que litigan editores, agencias de viajes por Internet y otros muchos sectores europeos.

El caso se ha calentado en las últimas semanas, pero se precipita al fin tras una larga investigación, que se ha extendido durante casi cinco años. En Bruselas se vaticinaba desde hacía meses este resultado final. Alguna pista ofreció ya el lunes el comisario de Agenda Digital, Günther Oettinger, que aventuró una decisión sobre Google “en los próximos días”. Oettinger, que manifiesta los recelos alemanes respecto al poderío de la firma estadounidense, avisó en Hanóver: “Tenemos que forzar a los motores de búsqueda a seguir nuestras reglas en Europa”.

El movimiento amenaza con desatar una tormenta política y comercial entre Europa y Estados Unidos. Las crecientes objeciones de la Unión Europea al poder de Google —por el presunto abuso de posición dominante, el control de datos personales y las prácticas fiscales que le permiten eludir buena parte de su tributación en Europa— han molestado a Washington. El propio Barack Obama acusó hace dos meses a la UE de actuar por motivos comerciales en sus procedimientos contra compañías tecnológicas estadounidenses. Y un grupo de congresistas y senadores estadounidenses mandaron cartas de queja al Parlamento Europeo cuando este aprobó un texto en el que pedía desgajamiento de la compañía.

EEUU eludió actuar contra la compañía por hechos similares

Google se ha enfrentado a recelos por su posición dominante también en su país. La Federal Trade Commission, un organismo público que vela por la competencia en Estados Unidos, investigó a la compañía en 2012 por posible vulneración de las reglas de la competencia. En 2013 sus miembros votaron unánimemente contra la apertura de cargos. Pero hace menos de un mes, cuando el caso europeo daba signos de encaminarse hacia el pliego de cargos, el diario The Wall Street Journal desveló un informe de ese organismo que recomendaba sancionar a la compañía. Los expertos de competencia de esa oficina elaboraron un documento que abogaba por presentar cargos contra Google por prácticas anticompetitivas, según fuentes anónimas citadas por el diario estadounidense. Esa supuesta evidencia que ya existía en Washington por las mismas prácticas ha dado fuerza al procedimiento europeo, que se ha adentrado en la fase sancionadora.

El pliego de cargos no excluye un acuerdo que evite sanciones, pero obliga a Bruselas a afinar su argumentario. La principal objeción (y la que tiene más posibilidades de convertirse en un pliego de cargos inmediato, según las fuentes consultadas) consiste en la presentación que hace la firma de otros competidores en las búsquedas. Cuando un usuario busca un hotel o un restaurante, Google presenta en un lugar destacado sus propios servicios sin advertir de que lo son. El pliego de cargos constituye una etapa fundamental en los procedimientos de competencia, pero no es definitivo. A partir de ahí, la compañía dispone de dos meses para contestar, informarse sobre las objeciones y realizar alegaciones. Si finalmente las autoridades europeas consideran que ha habido infracción, pueden emitir prohibiciones y multar a la compañía con hasta un 10% de su facturación.

Aunque oficialmente la Comisión no ha querido desvelar sus intenciones, los testimonios de algunos de los denunciantes respaldan esa tesis del paso a la ofensiva. “La Comisión pidió a algunos versiones no confidenciales de los documentos que se habían presentado para entregárselos a Google, que puede alegar no haber tenido acceso a suficiente información en este proceso”, ha explicado este martes David Wood, de Iniciative for a Competitive Online Marketplace, asociación que representa a varios demandantes del caso, entre ellos a Microsoft. Este experto cree que el caso podría quedar resuelto para finales de año.