Bruselas acusa a Google y abre una investigación sobre Android

Bruselas acusa a Google y abre una investigación sobre Android

La Comisión Europea pisa el acelerador con Google. Tras cinco años de investigación preliminar, las autoridades de Competencia han acusado este miércoles al gigante estadounidense de abuso de posición dominante por favorecer sus productos en las búsquedas en Internet, como había trascendido en las últimas horas. Además, ha anunciado la apertura de una investigación antimonopolio contra su sistema operativo para móviles, Android, al que ya venía analizando de manera informal.

"Mi objetivo es asegurar que los consumidores se benefician de un entorno competitivo. Se trata de un proceso justo y objetivo basado en la evidencia", ha justificado la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, durante la presentación del pliego de cargos contra Google. Se trata de la primera etapa de un procedimiento en el que la firma tecnológica tendrá derecho a defenderse y la Comisión Europea podrá reconsiderar su postura. En caso de que Google no modifique su política, Bruselas podría imponer una sanción equivalente al 10% de su facturación anual, que asciende a 6.600 millones de dólares (6.200 millones de euros), aunque nunca una multa de Competencia ha alcanzado ese porcentaje.

La comisaria, que ha considerado este caso como una prioridad de su mandato, iniciado el pasado noviembre, ha restringido el alcance de la investigación para centrarse en un aspecto muy particular de las objeciones contra Google: la discriminación que hace de sus competidores en las búsquedas relativas a los servicios de compras. El buscador, explica el Ejecutivo comunitario, coloca sistemáticamente en los primeros puestos sus propios servicios especializados independientemente del tipo de búsqueda, "algo que no parece reflejar sus méritos", ha alegado la danesa Vestager.

En una pieza separada, Bruselas ha decidido también abrir una investigación formal para determinar si Android vulnera también la competencia al llegar Google a acuerdos con los fabricantes de móviles para que utilicen este sistema operativo que incluye un buen número de aplicaciones y servicios de Google. La compañía alega que Android está también abierto a otros servicios. En este caso, el Ejecutivo comunitario aún no ha decidido si pasa a la ofensiva; simplemente investiga si esas prácticas dañan el interés del consumidor.

El caso se había calentado en las últimas semanas y se ha precipitado al fin tras una larga investigación, que se ha extendido durante casi cinco años. En Bruselas se vaticinaba desde hacía meses este resultado final. Alguna pista ofreció ya el lunes el comisario de Agenda Digital, Günther Oettinger, que aventuró una decisión sobre Google “en los próximos días”. Oettinger, que manifiesta los recelos alemanes respecto al poderío de la firma estadounidense, avisó en Hanover: “Tenemos que forzar a los motores de búsqueda a seguir nuestras reglas en Europa”.

El movimiento amenaza con desatar una tormenta política y comercial entre Europa y Estados Unidos. En este ambiente, la comisaria europea de Competencia, la danesa Margrethe Vestager, viaja este miércoles a Estados Unidos. Antes de partir, Vestager ha querido quitar hierro al flanco político y geográfico de esta investigación: "Ni mis hijos ni yo consideraríamos nunca al usar Google si se trata de una compañía estadounidense o europea, sino el hecho de que tengan buenos productos. El problema no es que sea una empresa dominante, sino que dé trato preferencial a sus propios servicios". Google tiene una cuota del 90% en los países de la Unión Europea, según datos de la Comisión.