Ocho de las diez localidades menos afectadas son vascas

La fuerte industrialización de Euskadi se ha convertido en una red de seguridad durante la última crisis y ha sido la principal protección frente a sus devastadoras consecuencias en otros territorios. Euskadi ha podido mirar puertas afuera y ha logrado internacionalizar una parte de su industria, pero también ha contado con políticas más activas en lo referente a I+D y protección social. Son las tres patas del milagro vasco. Y, por supuesto, una menor exposición al sector inmobiliario. Todo ello ha permitido que ocho de las diez localidades menos vulnerables, según el Atlas de la crisis, sean vascas.

No es una novedad que el peso del sector industrial en Euskadi supera la media española (24% frente al 17,6% en 2013), pero la ventaja aumenta cuando se trata de comparar la inversión pública en I+D, donde las cifras de Euskadi son homologables a las de Europa (1,99% en el País Vasco cuando la media europea es del 2,02%) y están muy por encima de la de España (1,24%). Eso ha permitido a las industrias vascas entrar en mercados como Alemania, Francia, Reino Unido, e incluso en mercados emergentes como los de Brasil, India o China.

Desarrollo humano

El Índice de Desarrollo Humano —esperanza de vida, escolarización y nivel de vida— para el País Vasco, siguiendo la metodología de la ONU, es del 0,964. De ser posible la comparación con el resto del mundo, iría en tercer lugar tras Islandia y Noruega.

La renta per cápita del País Vasco en 2014, por paridad de poder adquisitivo, según Eurostat, es de 33.500 euros, la primera de España. La de Extremadura es casi la mitad, 16.700.

En 2011, en plena crisis, las empresas vascas lograron el récord de exportaciones con 21.000 millones. Y en 2014 han sido 22.100 millones, el 9,3% de las exportaciones de toda España (el peso de Euskadi en la economía nacional es del 6,2%).

Y estos datos se han producido a pesar de que una mayoría de las empresas industriales vascas son pymes. Sin embargo, han sabido crear asociaciones que agrupan a competidores, han sabido compartir mercados y proyectos de I+D a través de la Red Vasca de Ciencia y Tecnología. Euskadi ha transitado por la crisis con diez puntos menos de desempleo que el resto de España.

Esa capacidad para sobrevivir en medio de la crisis se ha trasladado a las poblaciones vascas. Si Erandio, Santurtzi, Portugalete y Barakaldo están bajo el influjo de una Bilbao transformada, de un centro de exposiciones como el BEC y de una industria que se ha especializado a partir de los Altos Hornos y de las navieras (sin olvidar la magnitud de Petronor), Getxo se está volcando en lograr la excelencia en los servicios.

Si en el caso de San Sebastián el turismo y un comercio especializado son determinantes, en otras zonas como Arrasate o Eibar hay que contar con la economía social para explicar su posición. Este tipo de empresas tiene una fuerte implantación en Euskadi con referentes como el Grupo Mondragón —74.000 empleos, el 88% cooperativos— o el Grupo NER —3.000 empleos, 100% cooperativos— en una comunidad con un millón de personas activas y donde el sector público acoge a 125.000 trabajadores. Esa dimensión les confiere mayor capacidad para absorber el desempleo.

Arrasate es un ejemplo de ello. El estudio llega hasta 2013 luego no ha tenido en cuenta el impacto del cierre de Fagor Electrodomésticos que se fraguó a finales de ese año y se materializó en 2014. Pero de los 2.000 empleos que se perdieron por el cierre de la empresa icono del grupo cooperativo, entre reubicaciones en otras cooperativas, prejubilaciones y el empleo creado por CATA tras comprar parte de los activos inmersos en el proceso concursal, el impacto en el desempleo no superó las 300 personas, y podría recuperarse este mismo año.

La economía de Euskadi se ha convertido así en un ejemplo digno de estudio en Europa. La Comisión Europea encargó al Comité de la Regiones la elaboración de un dictamen para orientar las políticas futuras de La Unión y este comité eligió a Euskadi, como potencia industrial de la que sacar conclusiones para extender al conjunto de la UE.

Cuando el Gobierno vasco explicó sus conclusiones ante los dirigentes europeos, en octubre de 2011, consideraron muy importante el papel de la Formación Profesional en Euskadi, que ha evolucionado hacia la formación dual alemana, muy volcada con las necesidades concretas de las empresas, con periodos de prácticas largas y con un modelo formativo que empieza a dejar atrás las asignaturas para basarse en los proyectos.

En materia social, la Renta de Garantía de Ingresos, un derecho subjetivo para todos los ciudadanos con más de tres años empadronados en Euskadi y sin ingresos ni propiedades salvo la vivienda habitual, ha proporcionado un colchón de seguridad y cohesión social para cuando se acaba el desempleo. Varía entre 640 y unos 1.200 euros con la ayuda de vivienda. En este momento son 76.000 los perceptores de esta ayuda social.

Esta acumulación de factores explica que ciudades vascas ocupen, casi de forma invasiva, los primeros lugares entre las localidades menos afectadas por la crisis económica.