El Santander no está “preocupado” por la investigación a las ayudas a la banca

La investigación que ha iniciado Bruselas sobre los créditos fiscales de los que se ha beneficiado la banca española se ha convertido en el tema más comentado entre los banqueros. El último en posicionarse ha sido el consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, que ha negado "preocupación" por la investigación iniciada por Bruselas sobre este asunto. Álvarez ha afirmado que aún es un proceso "muy embrionario", coincidiendo así con la opinión expresada por el gobernador del Banco de España, Luis Linde, que también participó en el XXII Encuentro del Sector Financiero, organizado por Deloitte, ABC y la Sociedad de Tasación, una hora antes.

"En principio no causa preocupación", ha afirmado Álvarez ante la preguntas de los periodistas. En este sentido, el 'número dos' del Santander ha afirmado que no maneja una fecha sobre alguna comunicación de la UE al respecto, aunque ha advertido de que es un procedimiento "a largo plazo".

La Comisión Europea ha iniciado una investigación preliminar para determinar si las garantías que ha concedido España a los activos fiscales diferidos (DTA, por sus siglas en inglés) de la banca con el fin de que computen como capital de máxima calidad constituyen ayudas públicas ilegales. La investigación de Bruselas afecta además a Grecia, Italia y Portugal, que también han recurrido a este tipo de medidas. 

El gobernador se mostró en términos similares. Insistió en que el organismo europeo que está analizando esta cuestión "vigila la competencia pero no la solvencia de lasa entidades", restando así trascendencia a posibles problemas de capital de las entidades bajo su supervisión. También argumentó que todavía es pronto para conocer la profundidad de la investigación europea.

En cuanto al negocio financiero, Álvarez ha comentado que el Santander quiere alcanzar un ROTE o rentabilidad sobre capital tangible de entre el 12% y el 14% en 2017, año en el que espera tener cerca de 17 millones de clientes particulares vinculados, lo que supone aumentar su cartera en un 40%. "No queremos tener más clientes —tenemos 92 millones—, queremos tener mejores clientes", ha señalado. La razón de esta estrategia es que un cliente vinculado es "más rentable" que el resto, un tema fundamental para la banca ahora que los tipos de interés están al 0%.

Sobre el futuro, Álvarez ha augurado que en en los próximos 20 años, en Europa surgirán una serie de bancos locales o regionales y bancos con intereses paneuropeos en la eurozona. 

La reputación de la banca "bajo mínimos"


Por otro lado, Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, señaló en las mismas jornadas —en las que a diferencia de otros años, no hubo preguntas de los presentes— que "la reputación de la banca está bajo mínimos. Este es un problema muy serio, y hasta que no mejoremos esta cuestión no podremos incrementar la rentabilidad del negocio". Según Gortázar, la razón de esta pérdida de prestigio en la sociedad se debe a cuatro razones: la inyección de ayudas públicas en el sector, los escándalos de preferentes y deuda subordinada, los problemas de gobierno corporativo (una manera de hablar de la casos de corrupción de los directivos de las cajas sin citarlos) y, en resumen, "la percepción social de que los bancos han sido parte del problema y no de la solución a la crisis". 

Tenemos que trabajar con unos clientes que tienen una actitud hipercrítica hacia la banca. La única forma de superar esta situción es ofrecer un servicio de calidad

Francisco Gómez, consejero delegado del Banco Popular

A continuación, Gortázar sostuvo que CaixaBank no está afectado por ninguna de estas cuestiones. "No hemos recibido dinero público, sino al contrario, hemos destinado 3.500 millones al Fondo Garantía de Depósitos, la Sareb y a la devolución del dinero del Estado que tenía Banca Cívica". No obstante, CaixaBank se quedó con el Banco de Valencia por un euro después de que el Gobierno inyectara 6.000 millones, además de contar con un plan de protección para los activos dañados. 

El objetivo de CaixaBank es multiplicar por cuatro su rentabilidad, para que pase del 3,4% actual al 12% en cuatro años. El camino elegido será elevar el crédito y los recursos fuera de balance, tener costes planos y rebajara a la mitad las provisiones. 

El consejero delegado del Banco Popular, Francisco Gómez, coincidió en la actitud social ante los bancos. "Tenemos que trabajar con unos clientes que tienen una actitud hipercrítica hacia la banca. La única forma de superar esta situación es ofrecer un servicio de calidad", ha comentado. Gómez insistió en que el banco seguirá volcado en la pymes, "que ha sido y es nuestro foco que nos diferencia de los demás competidores". 

En el mismo negocio de pymes también quiere crecer Bankia. Su consejero delego, José Sevilla, ha afirmado que el objetivo para este año "es crecer un 10% el saldo de créditos, concediendo a pymes, autónomos y empresas, así como la financiación al consumo". Este incremento supone prestar 3.000 millones más que el ejercicio anterior. El objetivo de la entidad es alcanzar una rentabilidad sobre recursos propios (ROE) del 10% al final de este ejercicio. 

El Banco Sabadell está inmerso en su operación de compra del británcio TSB, aun pendiente de las aprobaciones regulatorias. Jaime Guardiola, consejero delegado, ha comentado que la adquisición supone que el 22% de sus activos están radicados en el extranjero. Admitió que la regulación británica es muy compleja en su protección al pequeño cliente, pero también destacó que su buen nivel de márgenes que se obtienen en relación con el riesgo que se asume. Guardiola auguró una reducción de costes de 180 millones para 2018 en TSB y apuntó que la entidad tiene 8.600 empleados "que son muchos". No ocultó que el Sabadell ha entrado en el Reino Unido "consciente de que su Gobierno quiere impulsar nuevos bancos que introduzcan más competencia en los créditos a las empresas".