España cobra por primera vez por emitir deuda a corto plazo

España cobra por primera vez por emitir deuda a corto plazo

El Tesoro ha colocado este martes sus letras por primera vez con tasas negativas de interés. La rentabilidad media a 6 meses ha sido del -0,002%. El Tesoro ha colocado 4.646 millones de euros en letras a seis y 12 meses y ha ofrecido un interés cercano al 0%, con lo que ha vuelto a aprovechar la buena evolución de la prima de riesgo, que se sitúa en torno a los 100 puntos básicos, para financiarse gratis.

En concreto, en la subasta a seis meses el organismo ha vendido entre los inversores 725 millones de euros a un tipo de interés marginal del 0,000%, con una demanda que ha superado en cinco veces lo finalmente colocado en los mercados. El tipo medio -el marginal es el que marca el último precio de la subasta, pero la mayoría de los que pujan compran a tipos entre esa referencia y el tipo medio- se situó en ese -0,002%.

En la subasta a doce meses, el Tesoro ha colocado 3.921 millones de euros, con un tipo de interés marginal del 0,010% y una demanda que ha superado en 1,9 veces lo vendido entre los inversores. La rentabilidad media, en este caso, se ha situado en el 0,006%.

Con esta subasta, en la que se manifiesta por primera vez que la mayoría de los inversores pagarán al Estado español por hacerse con letras a seis meses, España se suma al grupo de países europeos (Suiza, Alemania, Francia, Austria, Finlandia, Holanda, Eslovaquia, Suecia, o Dinamarca) que pueden ofrecer una rentabilidad negativa al colocar su deuda pública en los plazos más cortos. De hecho, en algunos casos como el alemán (a 5 años), o el suizo (a diez años), el inversor ya tiene que pagar a los Estados por prestarles deuda a largo plazo.

Las cuentas públicas son las principales beneficiadas: aun teniendo que gastarse más que nunca en los intereses del enorme volumen de deuda pública en circulación (más de un billón de euros entre todas las Administraciones), la Administración central rebajó la factura prevista para 2014 en unos 5.000 millones de euros gracias al descenso de los tipos. El año pasado, la deuda emitida por el Tesoro se colocó al menor tipo medio (1,5%) de la era euro. Y el interés de toda la deuda pública española en circulación (3,4%) es el más bajo en, al menos, siglo y medio.

Minoristas protegidos

Tras la primera subasta en la que ha habido inversores que aceptar recibir menos de lo que prestan al Estado, el Ministerio de Economía ha recordado que el Tesoro "introdujo en agosto del año pasado  modificaciones normativas para proteger al pequeño inversor frente a la posibilidad de que los valores a más corto plazo llegaran a tipos de interés por debajo de cero en subasta".

En una nota, Economía explicó que "las peticiones de letras del Tesoro que se realicen en modalidad de suscripción no competitiva [el comprador dice la cantidad que quiere adquirir pero no la rentabilidad mínima que espera] se declaran automáticamente como no presentadas si el tipo medio es negativo", como es el caso ahora.

En gran medida, los tipos negativos en la deuda pública son consecuencia directa de la masiva intervención del Banco Central Europeo (BCE), que el mes pasado comenzó a comprar bonos de países de la zona euro (unos 26.300 millones en las dos primeras semanas)  con el objetivo de elevar, en menos de dos años, su programa de adquisición de títulos públicos y privados a 1,14 billones de euros. Con este plan de expansión cuantitativa (QE por sus siglas en inglés), similar a la que ya aplicaron la Reserva Federal de Estados Unidos o el Banco de Inglaterra en el inicio de la crisis, hace seis años, el banco central pretende desplazar la inversión privada hacia decisiones de más riesgo (y más rentabilidad), ya sea en los mercados financieros o en el crédito a familias y empresas. Y de esa manera, reactivar la actividad económica y los precios, muy alejados ahora del mandato del supervisor del euro (una inflación cercana al 2%, frente al ligero retroceso que refleja ahora el índice de precios de la zona euro).

Las primeras consecuencias de la intervención del BCE -su objetivo es comprar hasta 60.000 millones al mes, de los que unos 47.000 millones serían bonos públicos de la zona euro-, incluso antes de ser puesta en marcha, han sido la intensa depreciación del euro frente al dólar (la Fed ya cerró el año pasado su programa de estímulos monetarios) y la caída generalizada en los tipos de interés que ofrece la deuda pública europea. El organismo que preside Mario Draghi sólo compra títulos públicos a plazos superiores a los dos años y los adquiere en el mercado secundario, ya que tiene prohibido financiar directamente a los Estados, por lo que no acude a las subastas. Pero lo masivo de su intervención incide en todos los tramos de las emisiones de deuda (y a los plazos más cortos se suelen ofrecer los intereses más bajos), e incluso a títulos de países que están fuera de la zona euro, pero muy vinculados a ella, y que se consideran refugios en los mercados financieros, como Suiza.