Brasil aprueba “con condiciones” la compra de GVT por Telefónica

Brasil aprueba “con condiciones” la compra de GVT por Telefónica

La autoridad brasileña de Competencia, el Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE), ha aprobado este miércoles la operación de compra de la filial de Vivendi en Brasil, GVT, por parte de la multinacional española Telefónica "con condiciones", como la venta de su participación en Telecom Italia. De esta forma, Telefónica, que ya ha recibido el visto bueno del regulador de telecomunicaciones local, Anatel, supera el último obstáculo regulatorio, lo que le permitirá cerrar la operación y reforzarse en Brasil, que es uno de los mercados estratégicos del grupo.

El pasado mes de septiembre, Telefónica alcanzó un acuerdo definitivo con el grupo francés para comprar GVT por 4.663 millones de euros a pagar en efectivo, más un 12% del capital social de Telefónica Brasil tras su integración con GVT.

No obstante, el acuerdo para la venta de GVT incluía la aceptación por parte de Vivendi de la oferta de Telefónica para adquirir 1.110 millones de acciones ordinarias de la participación que la española tiene en Telecom Italia, equivalentes al 8,3% del capital con derecho a voto de la compañía italiana (el 5,7% de su capital social), a cambio de un 4,5% del capital que recibirá Vivendi en la sociedad resultante de la integración de Telefónica Brasil y GVT.

Tras la escisión del holding Telco, propietario de un 22,4% de Telecom Italia, formado por Telefónica, la aseguradora Generali y los bancos italianos Intesa Sapaolo y Mediobanca, la multinacional española mantenía una participación directa en el grupo italiano a través de una sociedad filial íntegramente participada.

El CADE señala que con el fin de mitigar los problemas de competencia derivados de la escisión de Telco, Telefónica deberá vender su participación en Telecom Italia. Hasta que se produzca esta desiversión, la multinacional se compromete a renunciar a sus derechos políticos, añade el regulador. En este sentido, Telefónica anunció el pasado viernes que renunciaba "públicamente" de manera "amplía, general, sin restricciones y de forma definitiva" a todos sus derechos políticos en Telecom Italia, cumpliendo así con una de las condiciones de la autoridad de telecomunicaciones brasileña Anatel para aprobar la escisión de Telco.