CaixaBank se propone multiplicar por cuatro su rentabilidad en 2017

CaixaBank se propone multiplicar por cuatro su rentabilidad para situarla entre el 12% y el 14% en 2017. Este es uno de los principales objetivos del Plan Estratégico 2015-2018 que el banco que preside Isidro Fainé presenta hoy a inversores y analistas en Londres. La entidad quiere aumentar su rentabilidad a través de un aumento anual de los ingresos del 5,7%, una contención de costes y un descenso de las provisiones. Además, se propone mejorar la rentabilidad del accionista. “Queremos seguir creciendo y remunerar a los accionistas con un pago en efectivo del dividendo”, ha afirmado el presidente de CaixaBank, Isidro Fainé. La recuperación del dividendo en efectivo será progresiva. A partir de 2017, la entidad ha anunciado que repartirá un dividendo extraordinario o realizará recompras de acciones si el capital principal supera el 12%.

Fainé no descarta que Criteria rebaje su participación en CaixaBank para nuevas operaciones corporativas

El plan que la entidad presenta hoy ante los inversores se basa en cinco “pilares”: situarse en el liderazgo en calidad y reputación; lograr una rentabilidad por encima del coste del capital; gestionar activamente el capital; liderar la digitalización de la banca, y contar con el equipo humano más preparado y dinámico. La entidad, ahora inmersa en la oferta pública de adquisición (OPA) al portugués BPI, no descarta seguir creciendo en los próximos años. “Creemos que habrá procesos de fusión en Europa, pero no tantos como los que hubo en España”, ha apuntado Fainé. Por ello, no descarta que Criteria reduzca su participación en CaixaBank por debajo del 56%. “Siempre que haya una operación útil y que añada valor la estudiaremos. Y cualquier operación inorgánica supone una reducción de la participación”, ha afirmado el presidente de la entidad.

Fainé ha explicado que el plan de CaixaBank augura un crecimiento económico del 2% del PIB anual, que ha calificado como una “previsión conservadora”, que se apoyará sobre la creación de empleo, una mejora de las condiciones financieras y una caída del precio del petróleo que permitirán el aumento de la demanda interna y la inversión. Los planes de CaixaBank, no obstante, deberán implementarse en un entorno marcado por los bajos tipos de interés, que la entidad no espera que empiecen a subir “antes de mediados de 2017”. En concreto, prevé que cuando acabe la ejecución del programa, en 2018, el Euríbor estará en el 1,75%.

Fainé prevé que la economía española crezca un 2% cada año entre 2015 y 2018

En ese contexto, uno de los principales desafíos para el banco catalán es el de llegar a partir de 2017 a una rentabilidad (medida sobre los recursos propios tangibles) de entre el 12% y el 14%, lo cual supone multiplicar por cuatro la del año pasado, del 3,4% y, en todo caso, por encima de los costes de capital. “Es un viaje largo y difícil pero tenemos las palancas necesarias”, ha afirmado el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar.

Esas palancas son tres. La primera pasa por un crecimiento anual de los ingresos (margen de intereses y comisiones) del 5,7%. La estrategia comercial consiste aumentar la cuota de mercado en recursos de clientes y créditos del 15% al 20% en España creciendo en comunidades como Madrid, Galicia, Asturias o el País Vasco. La entidad se ha propuesto, al respecto, un incremento anual del 6% en la captación de recursos de clientes y del 4% en la concesión de crédito y aumentar la cuota de mercado de fondos de inversión del 17% al 19% y de seguros y planes de pensión del 20,6% al 22,6%. Para ello, el banco también quiere consolidarse también como “supermercado financiero”. La segunda palanca se basa en un “crecimiento cero” en costes para lo que requiere pasar de una ratio de eficiencia del 56,8% al 45%. La tercera se materializa en una caída de las provisiones, que vendrá de la mano de una disminución de la tasa de morosidad del 9,9% de 2014 al 4% en 2018 y de la exposición a activos inmobiliarios tóxicos, cuyo volumen se prevé que pase de 11.000 a 5.000 millones de euros.

El banco plantea un dividendo extraordinario ese año si el capital principal supera el 12%

La entidad también quiere realizar una “gestión activa del capital”, que además de la reducción de la exposición al sector inmobiliario problemática pasa por una reducción del peso del consumo de capital de las participadas del 16% actual al 10%. Gortázar no ha querido precisar cómo variará la cartera de participaciones de CaixaBank al recordar que se trata de “empresas cotizadas”, pero Fainé sí ha apuntado que “el banco será más banco” ni que sea porque la dimensión del negocio financiero será mayor. “No hay nada previsto en concreto”, ha puntualizado.

Los gestores de la entidad sí han avanzado que el banco tendrá una “perspectiva global”. En el caso de Portugal, el banco ya ha lanzado una OPA para hacerse con el control de BPI. En el resto del mundo, la entidad que preside Fainé quiere seguir llegando a alianzas con sus socios en varios ámbitos, como los acuerdos con BEA en China para financiar vehículos, los de tarjetas prepago con Erste Bank y BPI o el proyecto de banca minorista con Inbursa. Los dos últimos puntos del plan pasan por seguir con la innovación tecnológica –Fainé avanzó que el servicio online pronto podría estar disponible a través de televisores—, y contar con “el mejor equipo humano”.