Rajoy defiende haber superado la crisis sin pedir el rescate europeo

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha hecho en el último debate sobre el estado de la nación el relato de su mandato. Desde la situación próxima a la quiebra que, según ha dicho, se encontró cuando llegó a La Moncloa en diciembre de 2011 a “dar la vuelta a la situación” y abordar el final de la legislatura para acelerar el crecimiento, todo ello sin tener que pedir el rescate a Europa. Para ese final, anunció que se propone “aliviar la situación de la clase media” con medidas como bonificaciones de contrataciones con tarifa plana para indefinidos, extensión del cheque familiar, reducción sin especificar de las tasas judiciales y una ley de segunda oportunidad para favorecer el pago de deudas de las familias.

En su balance triunfal ha concluido que España "ha salido de la pesadilla" y "sin desgarros sociales", pero ha advertido de que todo lo logrado y lo que asegura que queda por hacer puede venirse abajo con los que prometen "pociones mágicas".

Tan optimista se ha mostrado que ha asegurado que la creación de tres millones de empleos es su próximo reto. “Ese debe ser nuestro objetivo, porque es alcanzable si no cometemos torpezas. Si somos capaces de mantener el ritmo de crecimiento, y se cumplen los vaticinios de que podemos crecer bastante por encima del dos por ciento anual, bien podemos decir que tenemos un millón de empleos netos al alcance de la mano entre el pasado año y éste. Si no dejamos que las cosas se tuerzan, podemos aspirar a crear más de medio millón de empleos cada año. Tres millones de empleos para estar a resguardo de eventualidades y continuar creciendo en bienestar y en seguridad”.

En ese relato ha asegurado que la “gran medida de la legislatura ha sido evitar el rescate. Queríamos decidir sobre nosotros mismos y, mientras otros se vieron obligados a pedir ayuda, nosotros nos resistimos, porque el rescate es implacable, es una ayuda muy exigente que no deja margen para ayudar a los más débiles”. Para llegar a una predicción: en 2015 España crecerá el 2,4 %, cuatro décimas más de lo previsto, con datos como el aumento de consumo, la mejora de las exportaciones y un comportamiento favorable de los precios para crear más de 500.000 empleos este año

En varias ocasiones se ha referido a esa resistencia y a la presión que dijo recibió para pedir el rescate a Europa. “Lo más fácil hubiera sido aceptar las presiones, pero también lo más injusto y nos negamos a salir de la crisis a costa de la caja de la seguridad social o de las pensiones”, ha asegurado antes de felicitarse de haber garantizado el pago de las pensiones durante sus más de tres años de mandato.

No ha mencionado siquiera el rescate bancario que solicitó España en 2012 y que también llevaba aparejada condicionalidad.

España y empleo, las palabras más repetidas por Mariano Rajoy.

“El estado de la nación es el de una nación que ha salido de la pesadilla, se ha rescatado a sí misma, recupera el prestigio, es atractiva para los inversores, está reorganizado su funcionamiento y crece el consumo y la inversión. Se han invertido la situación, detenido la caída y estamos abriendo las puertas del empleo que es lo que nos propusimos”, ha asegurado Rajoy en el discurso inicial de repaso a su mandato, en el que ha intentado mostrarse como líder fiable.

Ha explicado que se trata de examinar si ha cumplido sus compromisos de crear empleo y de facilitar el crecimiento y se ha contestado positivamente con los datos recientes, según los cuales, entre 2014 y 2015 se creará un millón de empleos netos, tras quebrar la tendencia a destruir puestos de trabajo. Solo ha mencionado los objetivos, no decisiones que supusieron incumplimientos de su programa, como la subida de impuestos. “Hemos invertido la situación que es lo que se nos encargó”, ha dicho.

El arranque de legislatura, según el presidente del Gobierno, fue el de la “quiebra” y la falta de crédito y, siempre según su relato, está en condiciones de acabar la legislatura en tasas de crecimiento previo a la crisis. Y con datos que mostrarían que los ciudadanos notan ya el final de la crisis con aumento de consumo, de compras de coches o de hipotecas, entre otros.

Rajoy ha hablado de “sacrificios” necesarios para “salir del panorama gélido, invernal y desolador” y para “dar la batalla diaria contra quienes nos empujaban hacia el rescate” y “salir de la crisis sin romper la cohesión social”, poniendo el acento en el esfuerzo de los españoles, especialmente, el de las clases medias, a las que “España les debe mucho”.

Su tesis es que se ha mantenido el estado del bienestar y, por ejemplo, se dedica a becas el mayor presupuesto de la historia y las pensiones no han sufrido los recortes. Ha añadido que todo hubiera sido mucho peor si hubiera cedido y solicitado el rescate, pero “queríamos recuperar la confianza sin dejar de ser soberanos”.

“Es de justicia reconocer que los españoles han pagado un precio muy alto para recordar principios elementales como que no se puede gastar lo que no se tiene, ni vivir de prestado, contar despacio y con tino el dinero que pedimos a la gente”, ha asegurado.

El relato del presidente se completa con el reconocimiento a lo que se debe a los españoles que se han sacrificado y en “cómo devolvérselo” en lo que queda de legislatura y en el final de la crisis.

Rajoy ha explicado que la legislatura no está acabada y ahora se trata de culminar las reformas y repartir el final de la crisis. Ha citado medidas como ayudas para la contratación, como una nueva tarifa reducida para contratación, con los primeros 500 euros de salario exentos de cotización y bajadas de las cotizaciones sociales.

Como cambios estructurales pretende cambiar el sistema de formación profesional para el empleo, plan de apoyo a la familia y extensión de cheques familiares a familias monoparentales con dos hijos. También una “ley de segunda oportunidad” con un decreto ley para que “las familias puedan lograr una reestructuración de sus deudas mediante un acuerdo extrajudicial de pagos”. Según ha explicado se trata de buscar la forma de establecer quitas o reestructuración de deudas para personas físicas, extendiendo a familias los beneficios de las declaraciones de quiebra de la ley concursal.

El presidente ha mencionado una reducción sin especificar de las tasas judiciales que él mismo creó en 2012 entre protestas de todos los sectores de la Justicia y que están pendientes de recursos en el Tribunal Constitucional.

Ha dejado espacio a la corrupción solo para explicar que es su prioridad, para referirse a las medidas que ha adoptado en la legislatura, algunas de las cuales fueron anunciadas hace dos años por él mismo en un debate similar y aún están pendientes de trámite parlamentario. En ese relato, los escándalos solo le llevaron dos minutos y no cupo la mención expresa al caso Gürtel y las hipotéticas responsabilidades de su partido.

Ha repetido la aprobación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que ya está en trámite y que incluye la creación de la Oficina de Gestión y Recuperación de Activos. Esta norma está pendiente del informe del Consejo de Estado y el posterior trámite parlamentario.

En el balance de la legislatura, Rajoy ha reafirmado su rechazo a la consulta soberanista de Cataluña, con disposición al diálogo, pero dejando claro que nunca aceptará “que se ponga en tela de juicio la unidad de España y la soberanía de los españoles", y que tampoco permitirá "que se pretenda violar lo que dice la Constitución”.

Y para el futuro y en referencia implícita a opciones que están fuera del parlamento, como Podemos, Rajoy ha asegurado que "no se preste atención a los que ofrecen remedios mágicos". Todo para advertir que se puede poner en peligro lo que dice haber logrado y para reforzar la imagen que pretendía transmitir de líder eficaz y fiable.

"España no necesita voluntarismos mágicos", ha concluido.