Economía demanda por impago a los directivos de la firma del MAB Facephi

El pasado sigue persiguiendo a la empresa cotizada en el MAB Facephi. La firma, que intenta con escaso éxito por el momento vender un software de reconocimiento facial, nació en 2007 con otro nombre: Instituto de Biometría Facial F7. Entonces recibió un préstamo público de 332.208 euros para desarrollar el software de los que no ha devuelto ni un euro. En 2012, los dueños de Facephi cambiaron de nombre la empresa y con algunos cambios en el accionariado pasaron a llamarse Facephi y a cotizar en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), donde llegó a tener una capitalización de 30 millones. El Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), del Ministerio de Economía, que concedió el préstamo, acaba de denunciar a F7 por impago en los tribunales tras no poder localizar a sus directivos, según fuentes del organismo. La empresa no ha querido comentar la noticia.

En 2009, el CDTI subvencionó a F7 para la Investigación, desarrollo y aplicación de software de reconocimiento sobre biometría facial. Se trata de un préstamo dentro de las ayudas Neotec, que pretenden "el apoyo a la creación y consolidación de nuevas empresas de base tecnológica en España". Ese mismo año, la entonces ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, premió a F7 como la mejor start-up innovadora de España, en unos premios organizados por El Mundo en Valencia. Decían haber desarrollado de la nada un sistema para reconocer la cara que dejaba obsoletas las contraseñas (por otra parte, algo que ya existía).

Pese a que Facephi llegó a valer 30 millones, Martí no devolvió nada de los 332.208 euros euros de préstamo público para desarrollar el software

F7, nacida de una tienda de informática en Alicante, se vendía como el futuro. Sus máximos responsables, Salvador Martí y Javier Mira, anunciaban en prensa que tenían el reconocimiento facial del Empire State Building de Nueva York, algo que después desmintió el propio edificio. Durante dos años anunciaron proyectos con la banca y hasta con la T4 de Barajas.

Sin embargo, las cuentas que presentaba la sociedad no acompañaban esa imagen pública. En 2011 presentaron su balance por última vez. Entonces debían al CDTI los 332.208 euros que habían recibido, además de deudas con la banca. No habían instalado su software en casi ningún lugar.

Con esas deudas, Mira y Martí echan la persiana y cambian de nombre. En 2012, F7 pasa a llamarse Facephi. "Hasta el año 2012, F7 Corporation estuvo activa, pero a raíz de la constitución de Facephi se produjo un traspaso del activo principal (algoritmo de reconocimiento facial), quedando aquella como sociedad inactiva", según explican en el documento en el que en julio de 2014 saltaron a cotizar en el MAB.

En ese documento, clave para los inversores, se explica que "actualmente, F7 Corporation no está extinguida pero se encuentra sin actividad". En ningún momento cita que recibiera ayudas públicas ni que tenga pendiente su devolución. Y añade: "La sociedad no tiene ningún litigio, pleito, proceso abierto o disputa que pueda tener un efecto significativo de la misma".

Un juzgado de Alicante ha declarado insolvente a la empresa de la que nació Facephi

En el documento con el que Facephi sale a cotizar señala que entre "otros gastos de explotación destaca la partida de Gastos en I+D del ejercicio consistente en la adquisición de tecnología de reconocimiento facial a otra empresa del sector", que cifra en 162.000 euros en 2013 más 80.000 euros en el primer semestre de 2014 (la compañía no ha presentado las cifras de 2014 completas).

“Limpiamos esa compañía [F7] y la dejamos inactiva. Facephi le compró el software por una cantidad simbólica”, justificó el director financiero de Facephi, Juan Sainz de los Terreros, en julio a este diario.

Durante un año y medio, Facephi le ha pagado a F7 242.000 por el software que había desarrollado gracias a una ayuda pública. Sin embargo, y pese a que está captando la atención de los inversores y llega a tener una capitalización de 30 millones de euros, F7 no ha devuelto nada al CDTI.

La exministra de Ciencia Cristina Garmendia con Salvador Martí, en 2009, al premiar a F7 como mejor start-up española.

Fuentes de este organismo, dependiente del Ministerio de Economía, señalan que "la ayuda concedida por el CDTI consistió en un préstamo por importe de 332.208 euros para la financiación de un proyecto Neotec. De esta cantidad, la compañía no ha amortizado importe alguno". El préstamo debía comenzar a devolverse cuando la empresa tuviera ingresos por la venta del software.

Salvador Martí es presidente de Facephi y tiene un 24,89% de la compañía (es el principal accionista). Además es administrador de F7, de la que posee el 8,55%. Javier Mira es vicepresidente ejecutivo de Facephi, de la que posee el 9,29% (segundo accionista). Además, es administrador y ostenta el 6,86% de las acciones de F7. El tercer accionista de Facephi, Juan Alfonso Ortiz Company (con un 9,77%) también lo fue de F7, siempre según la documentación publicada por la empresa.

El pasado 24 de noviembre, un juzgado de Alicante declaró la insolvencia provisional de F7 después de que un exempleado le reclamase una deuda de 27.081 euros. Este extrabajador ha ganado el pleito a F7 pero como es insolvente la indemnización saldrá del Fogasa, dinero público.

En año y medio, Facephi trasvasó 242.000 euros a la empresa inactiva de sus directivos

Pese a que hubo al menos dos despedidos de F7 que han hablado con este diario, la empresa salió a cotizar al MAB afirmando que con el cambio de nombre "se produce la incorporación de toda la plantilla de trabajadores de F7 Corporation a Facephi".

"En dos semanas estábamos en la calle la mayoría", explica un extrabajador. Otro recuerda cómo embalaron las cosas de la sede de F7 para llevarlas a la de Facephi. Antes de F7, la empresa de Martí se llamaba F7 informática y antes Stom Valley.

Facephi ha cerrado 2014 con 36.000 euros de facturación, un 6,4% de los 561.000 previstos cuando salió a bolsa. La empresa lo achaca a un "retraso en la concreción de los últimos detalles del principio de acuerdo con la Asociación de Bancos del Perú" para instalar allí la tecnología de reconocimiento facial. Afirma que aspira a firmar ese contrato, valorado en 600.000 dólares, en el primer trimestre de 2015.

Pese a la intensa actividad en prensa y entre inversores, el CDTI no ha localizado a los máximos accionistas y directivos de Facephi. Fuentes del organismo público explican que "tras reiterados intentos de comunicación con la compañía Instituto Biométrico de Reconocimiento Facial F7 y sus representantes, todos ellos hasta ahora infructuosos, recientemente, el CDTI ha procedido al ejercicio de acciones legales contra esta empresa en defensa de los intereses de este organismo". Se trata de una demanda en un juzgado de primera instancia de Madrid.

El CDTI no ha localizado a los máximos accionistas de la empresa cotizada

El CDTI recuerda que "ayuda a financiar con fondos públicos proyectos innovadores desarrollados por empresas españolas. En este sentido, tiene que velar por la recuperación de los préstamos que concede a estos proyectos para garantizar su reinversión en nuevas iniciativas innovadoras".

El alzamiento de bienes por sucesión de empresas consiste en dejar una empresa en quiebra y trasladar su actividad a otra sin pagar las deudas de la primera. Es un delito castigado en el Código Penal, que en su artículo 257 establece que "será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de 12 a 24 meses, el que se alce con sus bienes en perjuicio de sus acreedores".

Facephi debutó en el MAB en julio pasado, el mismo día que Gotham destrozó la firma estrella de ese mercado, Gowex. Aunque subió con fuerza inicialmente hasta 3,25 euros por acción, las dudas sobre su plan de negocio y el que en contra de lo anunciado no haya cerrado ninguna venta ha llevado la cotización a menos de la mitad 1,42 euros el pasado viernes. Facephi ha anunciado que ampliará capital por 1,448 millones de euros, de los que su consejo de aportará la mitad, a un valor de 1,5 euros, algo superior incluso a lo que cotiza actualmente.

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