La caída de precios iguala el récord de 2009 en España y la zona euro

El precio internacional del barril de brent, la referencia en Europa, apenas despega de los 40 euros desde el arranque del año, cuando siete meses atrás rondaba los 80. Un brusco descenso que sigue impactando en la evolución de los precios. Según adelantó este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE), el índice de precios de consumo (IPC) refleja en enero una caída del 1,4% respecto al mismo mes de 2014 y enlaza así siete meses consecutivos en tasas negativas. 

El retroceso anual en los precios del consumo iguala así el descenso experimentado en el verano de 2009 (-1,4% en julio de aquel año), cuando lo que se comparaba era el desplome en el consumo tras la Gran Recesión, con el máximo histórico de la cotización del petróleo (por encima de los 140 dólares). Ahora el contraste en la evolución anual en la evolución del brent es incluso menor que entonces, pero en la variación negativa pesa también que ya se encadenan varios años con niveles de consumo bajo, aunque ahora al alza, a los que las empresas de muchos sectores están reaccionando con precios contenidos para ganar cuota.

En la variación mensual, la combinación del retroceso de los carburantes se suma al tradicional defecto de las rebajas para arrojar un descenso del 1,7% respecto a diciembre, que es también la mayor caída de la serie estadística.

El esquema es muy similar en el conjunto de la zona euro, donde el descenso del precio de los carburantes explica más del 90% del nuevo retroceso en el índice general. Según el dato adelantado también este viernes, el índice de precios baja un 0,6% anual, igualando también la caída récord de 2009. Además, el índice subyacente, que elimina el efecto de los precios energéticos y los alimentos frescos se sitúa en una avance del 0,6% anual, el menor desde la creación del área única.

El secretario de Estado de Economía, Íñigo Fernández de Mesa, insistió hoy en que el descenso de precios es un elemento "positivo" para la economía española, porque se debe a cuestiones de oferta y, no de demanda, como reflejaría la pujanza del consumo. En el conjunto de la zona euro, sin embargo, la lectura es otra: el Banco Central Europeo teme que el descenso de los precios del petróleo eleve las tensiones deflacionistas, y contribuya al estancamiento de la demanda privada. La perspectiva de que los precios seguirían en niveles muy alejados del objetivo del supervisor del euro (una inflación cercana al 2%) es lo que le llevó a aprobar el jueves 22 de enero una compra masiva de títulos de deuda, valorada en 1,14 billones, hasta septiembre de 2016.