La demanda de los inversores cubre toda la OPV de AENA en unas horas

La mayor privatización llevada a cabo por España en casi 17 años arranca con buen pie. Grandes y pequeños inversores han lanzado en el primer día que ha sido posible a pedir acciones de AENA, el gestor de los aeropuertos, para invertir en la oferta pública de venta (OPV) de acciones por la que se coloca en el mercado un 28% del capital de la compañía. Según varias fuentes financieras, en solo unas horas, la demanda ya superaba a la oferta, que alcanzará un volumen máximo previsto de 2.310 millones de euros.

El éxito inicial era el comentario general entre los gestores de AENA y los banqueros presentes  en la Bolsa de Madrid en la presentación a analistas e inversores ante la salida a Bolsa, prevista para el  próximo 11 de febrero.

En esa presentación, José Manuel Vargas, presidente de AENA, dijo que la gran capacidad sobrante y la baja necesidad de inversiones como algunos de los principales atractivos de la empresa, que permitirán pagar un alto dividendo, reducir la deuda y abordar oportunidades de crecimiento internacional. “AENA es un líder global que con su entrada en los mercados comienza una nueva etapa”, sentenció el ejecutivo.

El lunes ha empezado el periodo de colocación tanto entre inversores institucionales como entre particulares. El grueso de la operación va dirigida a grandes inversores (fondos de pensiones o de inversión, aseguradoras, firmas de gestión de grandes patrimonios...), que han tenido una rápida y masiva respuesta. La demanda ya superaba a la oferta a mediodía, la hora en que arrancaba la presentación en la Bolsa de Madrid. Una fuente financiera señaló, además, que el grueso de las peticiones se sitúa en la parte alta de la banda orientativa de precios, que va de 43 a 55 euros por acción, lo que implica valorar la compañía gestora de los aeropuertos españoles entre 6.450 y 8.250 millones de euros

Otra fuente, sin embargo, señaló que era necesario ser aún muy prudentes y que la colocación no ha hecho más que comenzar, que faltan dos semanas para completar el libro de órdenes donde se registran las peticiones de los inversores institucionales, analizar su precio y su calidad de la demanda. El arranque ha sido potente, pero el proceso va paso a paso y hay que ser cauto, más aún teniendo en cuenta que las órdenes son por ahora indicativas y que los mercados atraviesan momentos de volatilidad, añadió.

El periodo de prospección de la demanda institucional acaba el 9 de febrero, día en que se fija el precio definitivo de la oferta. Al día siguiente acaba el plazo para que los grandes inversores confirmen sus propuestas de compra.

Los pequeños inversores pueden solicitar acciones por un mínimo de 1.500 euros y un máximo de 200.000 euros. El periodo de mandatos de compra en el tramo minorista acaba el 3 de febrero y tienen prioridad en la adjudicación los primeros 1.500 euros por petición. No hay preferencia por presentar la petición antes o después dentro de ese periodo. Según fuentes financieras, también se ha cubierto íntegramente, dado su escaso tamaño, solo el 10% del total.

Ferovial puede quedarse fuera

La fuerte demanda pone en peligro la participación en la operación de algunos de los inversores de referencia a los que se adjudicaron provisionalmente acciones en el primer tramo de la privatización, por un 21% del capital. La participación que más peligra es la de Ferrovial, que ofreció comprar un 6,5% del capital al precio de la OPV siempre que no superase los 48,66 euros por acción. En caso de que se fije un precio más alto, perderá su derecho y el Estado tendrá que decidir qué hace con esas acciones. En la presentación a analistas, Vargas dijo que era “muy precipitado hacer conjeturas al respecto”.

Vargas vendió a los inversores una historia de crecimiento. “La reestructuración ya está hecha”, aseguró, aunque haga falta “profundizar en el cambio cultural” del personal de la compañía para mejorar la eficiencia. Lo que viene, dijo, son incrementos del tráfico y de los ingresos comerciales junto con oportunidades de expansión internacional.

En numerosas ocasiones, el presidente de AENA insistió en que la empresa no necesita grandes inversiones para crecer, de modo que la mayor parte de la generación de caja se destinará a reducir el endeudamiento y a repartir en dividendos en torno al 50% del beneficio. La empresa quiere rebajar la deuda a un nivel que permita que las agencias de calificación le otorguen categoría de grado de inversión o una nota solo un escalón por debajo del Tesoro español. Vargas calcula que será necesario bajar el endeudamiento a unas cinco veces el resultado bruto de explotación (EBITDA), que en 2014 fue de unos 1.850 millones.

“Somos una compañía que no tiene necesidad de hacer grandes inversiones en capacidad en los próximos años, lo cual es una gran ventaja frente a otros operadores aeroportuarios de Europa”, dijo Vargas. Explicó que los aeropuertos españoles tienen capacidad de mover 335 millones de pasajeros anuales, lo que deja un margen de crecimiento de hasta el 70% con respecto a los 195,9 millones de pasajeros de 2014. Además, concretó que buena parte de esa capacidad sobrante está en los grandes aeropuertos. Barajas tiene margen para crecer un 67% (de los 41,8 millones actuales 70 millones; El Prat, un 46%, hasta 55 millones; Palma de Mallorca, un 47%, hasta 34 millones, mientras que Málaga, Gran Canaria o Alicante pueden duplicar su tráfico actual.

Vargas, que se deshizo en elogios a la ministra de Fomento, Ana Pastor, subrayó que AENA es “el principal operador aeroportuario del mundo por número de pasajeros y probablemente con el mayor conocimiento”, gracias a que “está ligado al turismo,  es la puerta de entrada al turismo”. El ejecutivo subrayó que, con la congelación de tasas prevista para la próxima década, la de AENA “va a ser la única red de aeropuertos de Europa que ofrezca a las aerolíneas una regulación previsible y estable, lo que aportará mayor competitividad a nuestros aeropuertos, al turismo y a la economía”.

Oportunidades inmobiliarias

El presidente de AENA se mostró cauto con respecto al crecimiento internacional, que se ha usado como uno de los argumentos para la privatización: “En el futuro, los accionistas y el consejo dirán cuál es la estrategia a seguir en relación con el crecimiento internacional, habrá que armonizar los intereses de los accionistas por optimizar el pago de dividendos, desapalancar la compañía… Será un debate del futuro<NO1>Lo que sí podemos decir es que en caso de que los accionistas tomen la decisión de desarrollar la estrategia internacional, el conocimiento de la compañía está ahí”. Se analizarán las operaciones “caso por caso”, añadió.

Como guinda, Vargas esgrimió un último atractivo: la posibilidad de pelotazos inmobiliarios en el futuro. “AENA es también un operador importante en el mercado inmobiliario, dispone de superficies muy interesantes alrededor de los aeropuertos donde opera. Hoy en día eso está pendiente de explotar en el entorno de crisis inmobiliaria que ha sufrido el país, pero es claramente una opción de valor para el futuro de la compañía”, dijo elegantemente.