“Estoy preocupado por el momento político que se está viviendo”

“Estoy preocupado por el momento político que se está viviendo”

Cuando se habla de los mercados, se habla de gente como Ray Dalio (Nueva York, 1949). Preside Bridgewater, el mayor fondo de alto riesgo (hedge fund) del mundo, que gestiona 160.000 millones de dólares (143.000 millones de euros, algo así como el 13,5% del PIB español), y cuyas decisiones de inversión tienen repercusiones en todo el mundo.

En el Foro Económico Mundial de Davos se declara, en público y en privado, preocupado por la situación política europea, incluida España, un país que conoce bien: está casado con una española y tiene casa en Port d'Andratx (Mallorca). Dalio acaba de presentar un informe sobre productividad, alejado de posiciones políticas, dice. “La ideología hace que la maquinaria de la economía sea menos saludable”.

Pregunta. Su informe sobre productividad sitúa a España en el puesto 17 entre los 20 países analizados. ¿Qué falla?

Respuesta. España tiene algunos problemas estructurales que debe resolver. Es un país caro, los trabajadores españoles son caros, un 51% más que la media de Estados Unidos. La semana laboral es solo superior a la de Alemania y Francia, y la burocracia es muy elevada. Apenas el 4% de la población en España es emprendedora, frente al 8% de EE UU, y España es uno de los países del mundo donde es más difícil poner en marcha una empresa.

P. En su opinión, ¿qué habría que cambiar?

R. Algo ya se ha hecho, como la reforma que facilita el despido. Pero hay que reducir la burocracia y los niveles de la administración. ¡Es imposible lograr una autorización administrativa! Y la edad de jubilación, la semana laboral o las vacaciones también deben modificarse. Además, España necesita una depreciación de su divisa para aumentar la competitividad.

Las depresiones económicas elevan la fragmentación social”

P. ¡Eso no está en manos españolas!

R. Por eso las nuevas medidas expansivas del Banco Central Europeo y su política monetaria en general tienen que propiciar una depreciación del euro, para aumentar la competitividad de los trabajadores europeos.

P. ¿No provocará tensiones excesivas en los mercados de divisas?

R. Con los tipos de interés en el 0%, la capacidad de bajar los tipos para estimular el crecimiento se reduce. Eso limita la capacidad de la política monetaria a la depreciación de las divisas, un tema del que los bancos centrales no quieren hablar pero que es necesario. Europa lo necesita y un dólar fuerte tampoco perjudica a EE UU, que tiene margen para subir los tipos.

P. Pero, ¿será suficiente?

R. Europa necesita una política de estímulo y eso es positivo para el resto del mundo. Porque, además, la caída del precio del petróleo aumenta las tensiones deflacionistas. La alternativa a la devaluación es la expansión monetaria cuantitativa. Puesto en perspectiva, EE UU gastó 3,8 billones de dólares en compra de activos, el equivalente al 25% del PIB; el Banco de Inglaterra, el 26% del PIB; y Japón, el 36%. El aumento del balance del BCE apenas ha supuesto hasta ahora un 3% del PIB. Con esa política, el sur de Europa está en una depresión y si la situación no mejora eso provocará un aumento del extremismo político.

P. ¿Política monetaria para atajar las tensiones políticas?

Los trabajadores españoles son caros, un 51% más que la media de EE UU”

R. La gente no puede tolerar las depresiones económicas sin pedir un cambio de sistema. La historia nos ha demostrado que las depresiones económicas acaban provocando una fragmentación social y un aumento del extremismo político, que también implica peores políticas económicas. Tiene que haber más gasto en Europa, más eficiencia, a través de reformas estructurales y más competitividad, a través de la depreciación del euro. Como ese aumento del gasto no puede venir de más deuda, debe proceder de que haya más dinero, más liquidez en el sistema y eso solo lo puede hacer el banco central.

P. ¿Hemos aprendido las lecciones del pasado?

R. La crisis ha cambiado la actitud hacia el endeudamiento, la gente es más cauta pero aún no hemos aprendido la lección de que debemos trabajar más duro y ser más eficientes. Es el caso de España. Veo la polarización que se está produciendo en la sociedad y los riesgos de que no se soporten las actuales circunstancias. Estoy asustado de lo que significará para el país tener una tasa de paro juvenil del 50%, de las tensiones sociales que eso provoca y no saber qué hacer para manejarlo apropiadamente. Tengo miedo de que los eslóganes triunfen y pongan en marcha políticas que no hacen lo que hay que hacer.

P. ¿Se refiere a Podemos?

R. No quiero hablar de política ni de partidos concretos. Mis propuestas son apolíticas. Entiendo que España vive un momento muy emotivo y las emociones suelen llevar a decisiones poco acertadas. Por eso, estoy muy preocupado por el momento político que está viviendo Europa.