El Gobierno busca abaratar todavía más los carburantes

El Gobierno busca abaratar todavía más los carburantes

Ante la polvareda levantada por la caída de los precios del petróleo, el Gobierno ha constituido un grupo de trabajo para analizar su evolución y el traslado precio de los carburantes y, en su caso, elaborar una serie de medidas que incorporaría a la Ley de Hidrocarburos que se tramita en el Parlamento y en la que el PSOE ya ha anunciado que habrá disputa.

Estas circunstancias hacen urgente el trabajo de los expertos. En el grupo, que se reunió la semana pasada y lo hará en breve, participan los ministerios de Industria, que actúa de coordinador, Hacienda y Economía; la Oficina Económica del Presidente del Gobierno y la Comisión Nacional para los Mercados y la Competencia (CNMC), que, de forma paralela, prepara sus propias iniciativas. Hoy, además, la ministra de Fomento, Ana Pastor, se reúne con aerolíneas y navieras para que bajen el precio de los billetes.

El objetivo último consiste en llegar al fondo de la cuestión y determinar, no solo si los precios reflejan la caída, sino también si pueden bajar más. Hasta la fecha, Industria ha compartido los argumentos de las empresas en el sentido de que se refleja en el precio antes de impuestos, que es el 33% del final y de que han bajado incluso más que los precios al por mayor en algunos casos. El debate, por tanto, se centra en si se puede recortar algo el margen que obtienen las empresas. En el sector se considera como una presión intervencionista con tintes electorales para bajar más sus márgenes de comercialización.

Según datos de Eurostat, el margen bruto de comercialización en diciembre era de 18,7 céntimos tanto en Gasóleo A como en Gasolina 95, cuando a finales de junio —cuando los precios alcanzaron su máximo— era de 16,8 y 16,9 céntimos, respectivamente. En definitiva, o están aumentando o disminuyendo menos de lo que se podría y ahí es donde parece que el Gobierno pide árnica a las empresas. Es decir, lo que se plantea es que se aproveche para bajar también ese margen.

Sin embargo, las empresas, agrupadas en la Asociación de Operadores Petrolíferos (AOP), argumentan que, en la actualidad, el margen neto que se llevan los operadores apenas alcanza los dos céntimos por litro después de descontar del margen de comercialización los costes de distribución, que incluyen las estaciones de servicio (personal, surtidores, tanques…), el transporte, las reservas estratégicas, el coste adicional del biocarburante y el coste de la aportación al Fondo Nacional de Eficiencia Energética, que se aplica desde julio de 2014 y por el que las empresas operadoras pagaron 54 millones el año pasado y este pagarán 108.

Las empresas recuerdan que la formación de los precios de los carburantes se hace de acuerdo con las cotizaciones internacionales de combustibles ya refinados y no con las del crudo. En el caso español, las referencias son los mercados del Mediterráneo (Génova) y del Norte de Europa (Rotterdam) en la proporción del 70% y 30%. Las diferencias pueden variar, además, por cuestiones de carácter local o temporal que hacen que la evolución de los precios finales no muestre un paralelismo perfecto con los de la materia prima. De hecho, el petróleo brent había caído un 40% desde julio a diciembre mientras que la gasolina de 95 octanos lo hacía un 41% y el gasóleo, un 34%. Otro factor que incide es la paridad dólar/euro. Dado que el crudo cotiza en dólares y que esta moneda se ha apreciado frente al euro ha provocado que las variaciones en el mercado de la eurozona sean más moderadas.

El precio de venta al público se forma añadiendo al precio de la cotización internacional los impuestos (el especial, que es fijo de 30,7 céntimos en el caso del gasóleo A y 40,1 en el de la gasolina 95; el de ventas minoristas de determinados hidrocarburos, que incluye un tramo estatal y otro regional y que es 6,4 céntimos, y el IVA, que está fijado en el 21%) y el margen bruto de comercialización, que es la diferencia entre el precio antes de impuestos y la cotización internacional.

Las empresas se defienden del denominado efecto pluma y efecto cohete, según el cual el precio de venta al público baja como la pluma cuando el crudo cae y sube como un cohete cuando aumenta. En ese sentido, sostienen que el gasóleo ha caído más en el surtidor que su coste al por mayor y la gasolina lo mismo, de acuerdo con los datos de Industria tomando como referencia el 30 de junio (fecha en la que se alcanzaron los precios máximos de 2014) y comparándolo con los del 16 de enero. En el caso de gasóleo, el coste al por mayor cayó 23 céntimos y el PAI, 24. En la gasolina, 28 céntimos en ambos casos.

Por tanto, el grupo cuenta con muy poco margen de maniobra. Como alternativa, una de las actuaciones podría ser también rebajar el coste del transporte de CLH o aumentar la competencia, con más gasolineras en grandes superficies y postes en las ciudades.