Suiza libera su divisa para capear la dispar política monetaria global

Suiza libera su divisa para capear la dispar política monetaria global

El Banco Nacional de Suiza (SNB), considerado uno de los bancos centrales más previsibles del mundo, sorprendió este jueves a los inversores al anunciar un giro de 180 grados en su política cambiaria y eliminar de golpe el límite que había impuesto hace tres años al tipo de cambio del franco frente al euro, con el fin de defender las exportaciones. La moneda suiza pasaba así de cotizar en torno a las 1,20 unidades por divisa europea hasta alcanzar los 1,02 euros al final de la sesión, un 14% más, aunque en algunos momentos llegó incluso a subir un 28%, provocando un auténtico terremoto en los mercados. La bolsa suiza, la única en pérdidas en Europa, se dejaba un 10% y valores como Swatch o UBS acumularon pérdidas superiores al 15% en el día.

El presidente del SNB, Thomas Jordan, recordaba que la entidad impuso los límites a la cotización del franco frente al euro cuando, en plena crisis de deuda europea, el franco se convirtió en activo refugio y eso disparó su cotización, con el consiguiente riesgo para una economía en la que las exportaciones representan el 60% del PIB. La sobrevaluación del franco, explicaba Jordan, se ha reducido considerablemente y así es, al menos, en términos de tipo de cambio efectivo real, según Capital Economics.

“En estas circunstancias, el SNB ha llegado a la conclusión de que mantener el tipo mínimo de cambio para el franco suizo frente al euro ya no está justificado”, apuntó Jordan. Durante estos años, la política del banco suizo para defender el franco ha disparado el balance de la entidad, que ya roza un peligroso 85% del PIB. Las reservas internacionales se han multiplicado por cuatro hasta alcanzar los 495.000 millones de francos (478.000 millones de euros).

Los analistas temen el impacto sobre el PIB y el riesgo de deflación

“Los mercados no estaban preparados, lo que explica la drástica apreciación del franco inmediatamente después del anuncio”, apuntaba Simon Ward, desde Henderson. Para los analistas, la decisión refleja la intención del SNB de recuperar su autonomía frente al Banco Central Europeo (BCE) y de protegerse ante las medidas de relajación cuantitativa que previsiblemente adoptará el BCE, lo que haría que el euro se deprecie aún más. El propio banco suizo apelaba en su nota a las crecientes “divergencias entre las políticas monetarias de las principales divisas”, una tendencia que irá a más este año si el BCE abunda en la expansión monetaria y, por el contrario, la Reserva Federal empieza a subir los tipos. “Este es solo el principio de las tensiones que vamos a ver”, advertía una analista de mercado.

“El SNB está efectivamente aceptando que el ciclo económico necesita seguir su camino y que el artificialmente déficit franco suizo tenía la consecuencia indirecta de inflar un ya de por sí fuerte mercado inmobiliario y de ejecutar la política monetaria en Suiza en función del BCE”, explicaba Steen Jakobsen, economista jefe de Saxo Bank.

El banco central acumula el equivalente al 85% de su PIB en reservas

“El banco central recupera así la flexibilidad de su política monetaria”, apuntaba Salman Ahmed, estratega de Lombard Odier, en una nota a clientes. “Eso significa que los tipos de interés tendrán que hacer el trabajo duro de compensar cualquier apreciación adicional sobre el tipo de cambio”, recalcaba.

Precisamente, con el objetivo de actuar a través de los tipos de interés, la autoridad monetaria acordó también recortar la rentabilidad de los depósitos y situar los tipos de interés, que desde hace un mes estaban en terreno negativo, hasta el -0,75%, con el objetivo de intentar desincentivar la entrada de capitales. Un terreno pantanoso, según alertan Gabriel Stein y Scott Livermore, de Oxford Economics, y de consecuencias desconocidas. “La teoría económica suele dar por hecho que los tipos de interés negativos no funcionan más allá del -0,5%”, advertían en un análisis publicado ayer.

La sorpresa estaba justificada, según Jordan, por la naturaleza de la medida pero la falta de previsibilidad no es algo que maride bien con una economía cuya divisa es un activo refugio de los inversores en tiempos de turbulencias, como sucede ahora con las tensiones en Rusia.

Tampoco parece convencer a los exportadores suizos. “Es un tsunami para la industria exportadora y para el turismo y, al final, para toda la economía”, subrayaba el consejero delegado de Swatch. Jennifer McKewon, de Capital Economics, calcula que el fin de los topes a la cotización del franco puede reducir un 10% las exportaciones helvéticas en el próximo año. “Eso supondría una caída de la actividad del 6%”, advierte. Más aún. “La apreciación de la divisa dañará a la economía suiza y creará nuevas presiones deflacionistas”, apuntaban desde Lombard Odier.