La renta agraria disminuyó un 7,1% en 2014 con caída de precios generalizada

Acaba de cerrarse un año negro para el sector agrario en lo referente a los precios. El incremento de las producciones en el mercado interior y en el exterior; las importaciones baratas desde terceros países; y el veto ruso a las exportaciones de carnes frescas y de frutas y hortalizas, provocaron una caída generalizada de las cotizaciones en origen para más del 80% de la producción final agraria.

Solamente se libraron unos pocos sectores como el aceite, el ovino o la leche de cabra. La consecuencia directa fue la caída de la renta agraria en un 7,1%, a pesar de que las subvenciones suponen ya el 29% de la misma.

Frente a esta situación, la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, se ha fijado entre los principales retos para 2015, mejorar el desarrollo de los mecanismos para la gestión de los mercados, tanto para los que se hallan en manos de la producción, como en lo que afecta a las administraciones. En esta línea, en la parte de la producción se impulsará la aplicación de la ley de Integración Cooperativa para lograr entidades más potentes, así como el desarrollo de las organizaciones interprofesionales. En los procesos de comercialización, la aplicación rigurosa de la ley de la Cadena Alimentaria para que no se realice ninguna operación sin contrato y precio fijado de antemano. Y, de cara a la distribución, el control de todos los productos en oferta sobre los que se exigirán facturas de compra y se realizarán controles de calidad.

En leche, tras una escalada de las cotizaciones hasta una media de 0,39 euros por litro en origen al inicio de la primavera, el sector ha sufrido un goteo de bajadas hasta unos niveles actuales de unos 0,30 euros.  Esta evolución se ha debido, en su mayor parte, a una producción en aumento en una media de un 6% superior a las entregas a la industria de hace un año por las misma fechas.

Los precios a la baja han sido una tónica general en el conjunto de las producciones de frutas y hortalizas. El veto ruso a las exportaciones jugó en contra de un comportamiento favorable de los mercados que ya estaban a la baja.  En el conjunto de este sector, destaca el caso de la patata donde, al incremento del 20% en la producción en la zona centro se sumaron unas elevadas importaciones francesas que han llegado a desplazar las ventas de patata nacional en Cataluña. Los precios se situaron en abanico de entre los cuatro y diez céntimos.

En cereales, a pesar de una caída de la producción del 20% se impusieron las buenas cosechas de maíz o trigo en otros países comunitarios, como Francia, o las elevadas cosechas de maíz y soja en Estados Unidos.Los precios se hundieron y solo tuvieron un ligero incremento en los últimos meses del año.

En girasol, la campaña supuso a un rebaja del 20%, poco más de 800.000 toneladas, mientras los precios fueron igualmente de los más bajos de los últimos años, con solo unos 300 euros por tonelada para una pipa de calidad tipo

En vino la vendimia se desarrolló en las zonas con un mayor volumen de producción y especialmente en Castilla-La Mancha, Extremadura y Levante, con los precios más bajos de los últimos 25 años para la uva no acogida a una denominación de origen con nunca media de 0,15-0,18 euros por kilo, con una graduación de doce grados.En zonas de producción controlada como Ribera de Duero o Rioja, los precios se hallaron estabilizados en un euro por kilo.

En el subsector ganadero, los precios a la baja en los últimos meses se han centrado en el pollo, especialmente por un exceso de oferta.Los precios a la baja también afectaron al porcino en el segundo semestre del año. La UE ya tenía prohibida la exportación a Rusia desde hace casi un año. Sin embargo, el veto ruso trastocó los mercados provocando más excedentes y tensiones en las cotizaciones En vacuno, la posibilidad de exportar animales vivos al norte de África y a Oriente Próximo ha evitado una mayor caída de las cotizaciones ante la pérdida de mercados en la Unión Europea.