El vicepresidente del BCE advierte que habrá inflación negativa

La caída del precio del petróleo, una dinámica que está haciendo estragos en la economía de Rusia y de otros países exportadores como Venezuela y México y que ha sido recibida con beneplácito por la gran industria alemana, tiene en estado de alerta al Banco Central Europeo, que teme que el fantasma de la deflación se incruste en la zona euro. Esta amenaza fue destacada por el vicepresidente del BCE, Vitor Constãncio en una entrevista concedida al semanario alemán Wirtschaftwoche, donde señala que la institución espera que la tasa de inflación de la Eurozona sea negativa en los próximos meses, un fenómeno que según el banquero será temporal. “Esperamos una inflación negativa en los próximos meses, y eso es algo que todos los bancos centrales tienen que tener muy en cuenta”, aseguró Constãncio.

A comienzos de diciembre el BCE tenía prevista una tasa de inflación del 0,7% para 2015, pero la caída del precio del petróleo, un 15% en lo que va del mes, una tendencia que debería favorecer el crecimiento, a corto plazo resultará negativa. “El BCE debe evitar esta espiral descendente porque existe la amenaza de un peligroso círculo vicioso de reducción de precios, aumento de salarios, reducción de las ganancias y caída de la demanda. La economía podría entrar en una recesión”, señala el banquero.

Tanto el BCE como el Bundesbank siguen sosteniendo que la Eurozona aún está a salvo de caer en el purgatorio de la deflación a pesar de los pronósticos. Hace un par de semanas, el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, advirtió que la caída de los precios del petróleo provocaría una inflación negativa en Alemania.

Pero el banquero germano reiteró, durante una comparecencia ante el Club Internacional de Periodistas Económicos de Fráncfort, que aún era demasiado pronto para asustarse. “Una tasa de inflación negativa por algunos meses no significa para mí que exista el peligro de una deflación”, dijo Weidmann.

Tanto Weidmann como Constãncio creen que una inflación negativa puede convertirse en deflación, si las tasas negativas permanecen durante un largo periodo de tiempo. Por esta razón, Constãncio insiste en que la eurozona aún está a salvo del peligro y añade que el aumento de la producción en países como España e Irlanda podrían crear un ambiente favorable para el aumento de salarios, una medida que podría alejar definitivamente el fantasma.