El tirón del tomate marroquí enciende la alerta en España

Las exportaciones de tomate marroquí se han incrementado más de un 50% en los dos primeros meses de campaña en relación con el mismo periodo de la campaña anterior, según los datos manejados por la Comisión Europea. Productores italianos, franceses y españoles han señalado su preocupación por el comportamiento desordenado de las ventas de ese país y el riesgo que ello supone de caídas de precios y perturbaciones de mercados.

Marruecos, de acuerdo con el actual protocolo, tiene la posibilidad de exportar un cupo de 249.000 toneladas, más una cantidad adicional de otras 28.000 con reducción arancelaria a un precio de 0,46 euros por kilo. Estas exportaciones se deben realizar entre los meses de octubre a mayo sobre la base de unas cantidades mensuales que, hasta la fecha, tampoco se han cumplido. El país norteafricano tiene la posibilidad de exportar más tomate fuera de ese cupo, pero con unos precios de entrada superiores, que actualmente se elevan a 0,62 euros por kilo.

La pasada campaña, el total de las exportaciones de tomate marroquí a los países comunitarios fue de unas 370.000 toneladas. España se mantiene como el principal proveedor de tomate al resto de la Unión Europea con casi un millón de toneladas en 2013. Este año, hasta septiembre, las ventas cayeron un 6% al sumar 735.000 toneladas.

Para la Federación Española de Productores y Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), uno de los objetivos del actual Acuerdo de Asociación con Marruecos era mantener las exportaciones tradicionales de ese país y evitar perturbaciones en los mercados, algo que se está incumpliendo en todos los términos. Desde el sector productor español se acusa a los operadores de Marruecos de incumplir las condiciones de acceso a los mercados comunitarios, no respetando los precios de entrada. Las acusaciones se dirigen igualmente a las autoridades comunitarias por haber establecido unos mecanismos de control en frontera totalmente ineficaces para evitar importaciones irregulares al modificar en la reforma de la Política Agrícola Común (PAC) el sistema bajo la presión de Rabat, que en aquellas fechas retrasaba la firma del acuerdo de pesca.

De momento, estas entradas no han afectado a los precios en el mercado interior por estar en el inicio de la campaña, pero se teme que las mismas tengan efectos negativos en las próximas semanas. Desde el sector se reclaman a la Comisión medidas de salvaguarda para evitar este tipo de situaciones y unos mayores controles en frontera.

 

 

Bruselas pide un ajuste en la PAC

La Comisión Europea ha reclamado al Gobierno español un ajuste en las medidas que se habían acordado entre el Ministerio de Agricultura, las comunidades autónomas y el propio sector para la aplicación de la reforma de la Política Agrícola Común (PAC). El cambio no afecta al montante de los fondos, pero sí puede hacerlo a su distribución.

Uno de los puntos clave de la reforma era la definición de agricultor activo.
Bruselas cree que se debe aceptar como activos a titulares de explotaciones que, aunque no lleguen al 20% de ingresos por la venta de sus productos exigido, justifiquen cierta actividad.

Otro ajuste planteado es que, en lugar de dividir el territorio en 24 regiones en las cuales es obligada cierta convergencia de ayudas entre las superficies que más cobran y las que menos, el número de regiones se deberá elevar a unas 50. Así se producirá una menor convergencia de ayudas al estar más igualados los pagos en las explotaciones de cada región.