El barril de petróleo en EE UU se aleja de los 60 dólares

El barril de petróleo en EE UU se aleja de los 60 dólares

El precio del barril del petróleo en Estados Unidos arranca la última jornada de la semana bajo fuerte preción, tratando de no alejarse demasiado rápido de los 60 dólares el barril. Ese nivel ya lo perdió al cierre en la víspera, horas antes de que la Agencia Internacional de la Energía recortara de nuevo sus proyecciones para el mercado del crudo. Es la quinta revisión a la baja en cinco meses.

La AIE habla ahora de que la demanda global incrementará en 900.000 barriles diarios en 2015, cuando en la última proyección la colocaba en los 1,13 millones. Más allá de los números precisos que da el organismo, anticipa que este calo próximo al 50% en los últimos meses no va a tener un efecto en la cadena de suministro de petróleo ni tampoco en la demanda a corto plazo.

El incremento en la demanda que prevé la AIE para el año próximo es inferior al 1%. Su análisis pone en evidencia que ni la Organización de países Productores y Exportadores de Petroléo, ni EE UU ni Rusia vayan a hacer lo suficiente para retirar crudo del mercado y ajustarlo más al consumo. La agencia cree, además, que el estímulo al crecimiento económico será "modesto".

Con este panorama, el petróleo que se negocia en Nueva York se cambiaba a media sesión en los 57,7 dólares, lo que representa una caída superior al 3,5% frente al cierre del jueves. El de referencia en Europa bajó a los 62,7 dólares. Tanto el West Texas como el Brent se están subastando a precios que se veían en el verano de 2009, cuando la crisis económica tocaba fondo en EE UU.

Bill Richardson, exsecretario de Energía de EE UU, ve posible que el barril de petróleo se acerque a los 45 dólares si la situación actual se mantiene. Es una muy mala noticia para los productores que emergieron con las nuevas técnicas de extracción. Harold Hamm, fundador de Continental Petroleum, perdió más de la mitad de su fortuna desde que empezó la brusca corrección.

Efectos colaterales

Además del efecto que el desplome pueda tener en la emergente industria del shale, el debate que tiene lugar en paralelo es cómo un precio tan barato del crudo puede afectar a medio plazo a la producción de energía a través de fuentes renovables. La tecnología solar y la eólica, para ser realmente competitivas, necesitan que el crudo esté por encima de los 100 dólares.

El informe de la AIE alerta, al mismo tiempo, del efecto desestabilizador que esta fuerte caída en el valor del crudo puede llegar tener en países que como Rusia y Venezuela dependen tanto de los ingresos que les genera el petróleo. También habla de las dificultades financieras en las que pueden verse las compañías productoras más endeudadas.

Más a corto plazo, está por ver cómo asume esta nueva realidad la Reserva Federal a la hora de modular su estrategia de vuelta a la normalidad monetaria. El fuerte abaratamiento del precio del petróleo se reflejó en la evolución de los precios en la cadena de producción, que cayeron un 0,2% en noviembre. El banco central de EE UU se reúne la semana que viene.

La caída fue mayor de la esperada y se reflejó también en otros componentes del indicador, no solo en el combustible. El riesgo deflacionista, en todo caso, no es tan alto como en Europa. Pero lo que también es cierto es que una caída de precios puede representan un lastre para el crecimiento económico si la baja inflación actual resulta no ser tan transitoria como dice la Fed.