Las monedas de Colombia, México y Brasil marcan mínimos en un lustro

La recuperación de EE UU, una buena noticia para países que le venden productos, como México, Colombia, y otros países latinoamericanos, está alentando también la especulación en los mercados financieros sobre una posible subida de tipos de interés de la superpotencia a mediados de 2015. Frente a esa perspectiva, los inversores apuestan por el dólar y se deprecian las monedas de otras regiones: las divisas de algunas grandes economías latinoamericanas, como Brasil, México y Colombia marcan mínimos en, al menos, un lustro, tras encadenar acusadas pérdidas de valor en los últimos días.

Las monedas latinoamericanas también pierden valor por el final del ciclo de altos precios de las materias primas. La desaceleración china, el aumento de la producción petrolera en Estados Unidos gracias al fracking y la repuesta de Arabia Saudí de eliminar competidores a base de reducir los precios (en la península Arábiga la extracción de crudo es rentable a partir de 10 dólares el barril) es un golpe para la principal vía de exportación y fuente de recursos en la región.

La pérdida de valor de las monedas latinoamericanas es, asimismo, un problema para grandes empresas españolas, como BBVA, Santander, Telefónica, Repsol y varias constructoras. Estas compañías consiguen buena parte de sus ingresos en Latinoamérica, donde han compensado las pérdidas sufridas en España. Pero ahora esos recursos, denominados en esas divisas, se deprecian.

La mayoría de los países latinoamericanos está reaccionando al choque externo con la depreciación de la tasa de cambio. Los presidentes de los bancos centrales de Brasil, Alexandre Tombini, y de México, Agustín Cartens, dijeron el pasado viernes que esa será su primera defensa ante un escenario de crecimiento adverso y pidieron que los Gobiernos colaboren ajustando la política fiscal. Sin embargo, tampoco están dispuestos a dejar que sus monedas se deprecien en forma descontrolada, dado su impacto en la inflación. Por eso el lunes el banco central mexicano anunció que venderá hasta 200 millones de dólares (unos 160 millones de euros) los días en que el peso retroceda al menos un 1,5% frente al dólar. La promesa impulsó al peso mexicano respecto del mínimo desde la crisis mundial de 2009, que había marcado el pasado viernes, y este martes llegó a 14,4 por dólar. La moneda norteamericana acumula una subida del 10% en el año frente a la mexicana.

El real nunca ha estado tan débil desde 2005, justo cuando comenzaba el ciclo de bonanza de las materias primas que ha sobrevalorado las monedas de la región. El dólar cotizó ayer a 2,59 reales, un 10% más que a principios de 2014. Brasil sufre un nivel de inflación mayor que México (6,4% frente a 3,9%, según FocusEconomics), aunque este último es más dependiente de los ingresos del petróleo.

Colombia, Chile y Perú también han dejado que sus monedas se deprecien. El peso colombiano cayó ayer a su menor nivel en ocho años, al cerrar a 2.352,4 por dólar, un 21% menos que en enero. La moneda norteamericana ha subido el 16,4% frente al peso chileno (613,8 pesos por dólar) y el 5,7% frente al sol peruano (2,96, pese a que el banco central local vendió 155 millones de dólares).

Argentina, con un severo régimen de control de cambios, se esfuerza por evitar la devaluación, que se sumaría a otra en enero pasado. El dólar ya ha subido el 31,1% en el año frente al peso argentino, a 8,54, pero en los últimos meses apenas se apreció, mucho menos de lo que lo hizo frente a otras monedas latinoamericanas. Esto fue posible por créditos de China y Francia, el ajuste de la política monetaria y los controles policiales a las cuevas (casas de cambio ilegales) que operan en este país con controles de cambio. FocusEconomics prevé que finalice con un alza oficial de la inflación del 26,3%, solo superado en la región por el 66,5% venezolano.

En la petrolera Venezuela crecen los temores a que los controles ya no puedan evitar otra pérdida de valor del bolívar. El pasado jueves anunció que ampliará la diversidad de activos considerados como parte de las reservas de su banco central, de modo de incluir yuanes chinos, diamantes y metales preciosos. El bolívar oficial ha permanecido el año sin variaciones en 6,3, pero el ilegal ha bajado en medio año de 60 unidades por dólar a 174 el viernes.