El coste medio de la deuda del Tesoro cae a su mínimo desde el siglo XIX

La mejora de los mercados ha logrado ya que el coste medio de la deuda emitida por el Tesoro español se coloque en el nivel más bajo en casi 150 años. El interés medio de todos los bonos y letras en circulación, emitidos en momentos malos, buenos y regulares, bajó en noviembre al 3,46%, según los datos recién actualizados por el instituto emisor. Y, aun así, nunca como hasta ahora se ha tenido que destinar tanto presupuesto a pagar esos intereses, porque el lastre total de la deuda supera ya el billón de euros y, aunque el coste medio baje, la factura total del pasivo no ha dejado de engordar.

Hasta ahora, el coste medio más bajo de la era euro estaba en enero de 2010, cuando la deuda española en circulación tenía un interés medio del 3,49%. En octubre se quedó cerca de ese nivel y en noviembre cayó al 3,46% (o el 3,48% si se tienen en cuenta las expectativas de inflación a las que están ligados algunos de los nuevos bonos emitidos este año). Según los datos recopilados por Francisco Comín, catedrático de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de Alcalá de Henares, solo en dos breves periodos del siglo XIX España se financió más barato y ello como consecuencia de canjes y reestructuraciones que abarataron el interés de la deuda a costa de no cumplir con los acreedores.

Lo normal, además, es que el coste medio siga bajando. Las emisiones de este año se han realizado a un interés medio del 1,56% a 30 de noviembre, en lo que también supone un récord histórico.

Pese a ello, a lo largo de 2015 el Tesoro pagará la friolera de 100 millones de euros diarios solo en intereses, ya que el pasivo superará el 100% del PIB por primera vez en un siglo. El coste total, de 35.490 millones de euros en el año, superará en un 12% al de este año. Un empeoramiento brusco de las condiciones de los mercados pondría en riesgo la sostenibilidad de esta deuda, pero el Gobierno confía en que sigan las mejoras. “A los mercados les importa el ajuste del déficit y sobre todo que eso se consiga con crecimiento económico”, apunta el secretario de Estado de Economía, Íñigo Fernández de Mesa, que fue secretario del Tesoro hasta agosto.

La rentabilidad que los inversores exigen al Tesoro Público por comprar su deuda en las subastas se ha ido suavizando desde verano de 2012, cuando el presidente del Banco Central Europeo (BCE) pronunció las ya históricas palabras de que haría todo lo necesario para salvar el euro. Los mercados, que habían puesto a España al borde del rescate, empezaron a calmarse. “La mejora se debe a varios factores, quizá en un principio, en 2012, se explicó más por las palabras de Draghi, pero luego los inversores vieron los frutos de las reformas en España, el hecho de que el déficit se redujo en España en años muy difíciles como 2013 y 2013”, sostiene Fernández de Mesa. Además, “España ha llevado a cabo un proceso de ajuste interno y al mismo tiempo ha vuelto a crecer, también ha pesado el factor europeo de la unión bancaria”, añade.

Algunos analistas juzgan mucho más decisivo el papel de la política monetaria europea. “La mayoría de nuestros clientes no ha aumentado sus inversiones en bonos españoles por los fundamentales de la economía, sino más bien por las medidas del BCE, y recientemente se han reforzado más debido a las expectativas de quantitative easing [compra directa y masiva de deuda pública como la que hizo la Reserva Federal en EE UU]”, señala Justin Knight, jefe de estrategia de tipos de interés de UBS.

El momento más peligroso de la deuda pública española lo tuvo el 24 de julio de 2012. Ese día, en el mercado secundario, que es donde los inversores compran y venden los títulos de deuda ya emitidos en su día por el Tesoro, la rentabilidad exigida al bono español a 10 años era del 7,5%. A partir de ahí la presión bajó y ahora se paga un 1,8% de interés. Ese mismo día crítico de julio de 2012, el diferencial con los bonos alemanes, es decir, la prima de riesgo, tocó un máximo de 638 puntos básicos (o 6,38 puntos porcentuales) y ha mantenido una tendencia a la baja desde entonces hasta tocar los 102 puntos básicos el pasado viernes. Para el secretario de Estado de Economía, “lo lógico es que los diferenciales se vayan cerrando, la prima de riesgo está cerca de romper la barrera psicológica de los 100 puntos básicos”, lo que también reduce la fragmentación del mercado del crédito para las empresas europeas.

Italia, que ha caído en recesión y está en el punto de mira de Bruselas por no llevar a cabo reformas, ha experimentado una mejora paralela. Su prima se encontraba en los 536 puntos básicos en julio de 2012, mientras ayer estaba en los 122, a 14 de España.

Knight apunta que “la prima de riesgo española puede seguir bajando ahora hasta los 90 puntos básicos, o menos”. “Antes nuestras previsiones eran que se iba a mover en una horquilla de 120 a 170, pero las hemos cambiado por las medidas que creemos va a tomar el BCE”, explica.

Más vida media y dinero extranjero

La rebaja de la rentabilidad media pagada por el Tesoro ha sido posible pese a que la vida media de la deuda ha aumentado, es decir, pese a que ganan peso los títulos de largo plazo (y por tanto, intereses más altos). De hecho, este año España se ha atrevido con la colocación de bonos a 50 años. La vida media de la deuda en circulación el pasado noviembre era de 6,35 años, frente a los 6,28 del mismo mes de 2013, aunque en 2012 acabó con una vigencia media superior, de 6,51 años.

Gracias a la suavización de las condiciones de financiación, entre 2013 y 2014, España habrá pagado en intereses 13.000 millones de euros menos de lo que había presupuestado, aunque sigue siendo el máximo coste soportado hasta ahora. En términos relativos, el Estado destina a los intereses de su deuda el equivalente al 3% del PIB, un nivel que el Gobierno juzga alineado con otros países.

Los últimos datos del Tesoro, en este caso de octubre, también reflejan un refuerzo de la apuesta de los inversores extranjeros, que controlan el 47,82% de los títulos en circulación, cuando al finalizar el 2013 su peso era del 43,76%. En cambio, la banca española retrocede posiciones: del 27,66% al 26,77% del total.