La caída del petróleo se traslada a los carburantes como en la zona euro

La caída del petróleo se traslada a los carburantes como en la zona euro

La caída sostenida de la cotización internacional del petróleo es una de las mejores noticias que han recibido las renqueantes economías europeas este año. Si el brent, de referencia en Europa, se mantiene en los niveles actuales (56 euros por barril), eso se traduciría en un ahorro anual de costes para familias y empresas españolas cercano a los 10.000 millones. Pero esas cuentas dependen de cómo petroleras y distribuidoras trasladen a los precios la rebaja de la materia prima. En España, las autoridades de Competencia han advertido en alguna ocasión que ajustan los precios de forma más lenta cuando bajan que cuando suben. También, que los márgenes del sector son superiores a la media europea. Pero esta vez el ajuste se está haciendo al mismo ritmo que el conjunto de la zona euro, según revelan las estadísticas comunitarias.

El brent alcanzó su máximo anual el pasado 20 de junio, al marcar 84,5 euros (115 dólares). Desde entonces no ha parado de bajar hasta situarse en los 56 euros (69 dólares), cotización similar a la registrada en la semana final de noviembre, la última para la que el boletín petrolero de la UE recopila precios de los carburantes. Y esa estadística muestra que, excluido el efecto de los impuestos, muy distinto en cada país, el precio se ha reducido a un ritmo similar en España y en el conjunto de la zona euro.

Si se excluye la carga fiscal, España sigue siendo uno de los países más caros

La evolución del litro de gasolina super 95 ha sido prácticamente idéntica en estos seis meses: sin impuestos (el IVA y los gravámenes especiales suponen cerca del 55% del precio final español), bajó lo mismo en España que en la zona euro: un 17,5%. En el gasóleo A, la diferencia es mínima: sin la carga fiscal (el 48,5% del precio final en España), la bajada española respecto a junio es del 12,6% frente al 13,1% que ha descendido en la eurozona.

El descenso de los precios es, en todo caso, más moderado que el que marca la evolución del brent (un descenso del 34% en euros, del 40% en dólares), porque también lo ha sido la cotización internacional de estos productos petrolíferos, refinados, en los mercados de referencia (el del Norte y el del Mediterráneo). Y, además, porque aquí se incluyen lo que la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) identifica como márgenes brutos de distribución (cerca del 12% del precio final, una cuarta parte del precio sin impuestos), que no solo son más altos en España (unos 4,5 céntimos de euro más por litro respecto a los principales países europeos), sino que además aumentaron en octubre —última estimación de Competencia—, respecto a septiembre.

El mayor peso de estos márgenes empresariales en España es lo que explica que, excluida la carga fiscal, sea el país de la zona euro con un precio mayor de la gasolina, tras Chipre y Malta. En el gasóleo, la comparación arroja resultados solo un poco mejores: es el sexto país con el precio más elevado, detrás de Grecia, Finlandia y Eslovaquia y, de nuevo, de Chipre y Malta. Con impuestos, el litro de gasolina está en 1,3 euros, mientras el gasóleo ronda los 1,2.

La Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), que aglutina a los principales “operadores integrados” —Repsol, BP, Cepsa, que además de mayoristas fijan directamente el precio al público de más del 20% de las estaciones de servicio—, rebatió la semana pasada mediante sucesivos comunicados que lo que Competencia identifica como “margen bruto de distribución” se corresponda con ganancias empresariales. La Aop defiende que solo un 1,5% del precio final se traduce en ganancia para los mayoristas, y que el 11% restante son costes (laborales, logísticos o materiales) de distribución.