Sombras de duda sobre todos

Es difícil encontrar a alguien que salga bien parado en las 410 páginas demoledoras de los informes realizados por los peritos del Banco de España para el juez Fernando Andreu, responsable del caso Bankia en la Audiencia Nacional.

Sus afirmaciones suponen poner en duda todo lo que se ha hecho con Bankia, la pieza principal del complejo proceso de reestructuración bancaria, en donde los contribuyentes se juegan unos 60.000 millones. Si se analizan con frialdad las afirmaciones de los dos documentos, cabe cuestionarse los pasos dados desde mayo de 2012: la toma de control de Bankia por parte del Gobierno, que es el accionista mayoritario a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), el entierro de Caja Madrid y Bancaja, que lo perdieron todo, y el papel del auditor Deloitte, del que dicen que no vio agujeros en la entidad y que “paralizó el dictamen” sobre las cuentas de 2012, que debía haber sido una alarma temprana. También duda de las cuentas reformuladas por un banquero del prestigio de José Ignacio Goirigolzarri, que fueron el apoyo del FROB para tomar Bankia pero, sobre todo, deja a los pies de los caballos a los controladores del mercado.

El Banco de España es el primero en recibir el misil de los peritos (que están fuera de su jurisdicción mientras trabajan para el juez) porque si el auditor hizo mal su trabajo peor lo realizaron los supervisores que validaron todas las cuentas de 2011 y 2012. Así lo han declarado ante el juez los más altos responsables cuando han sido interrogados por Andreu.

La CNMV no se queda fuera. Permitió una salida a Bolsa en la que buena parte de las órdenes no eran reales, sino realizadas por clientes apurados y amigos forzados que encontró Rato: sus directos competidores, convencidos de que si Bankia iba mal todos se verían afectados, así como empresas del Ibex 35 que podrían tener que explicar a sus accionistas qué atractivo encontraron en un valor como Bankia, castigado por las calificaciones crediticias. Quizá lo de menos son las durísimas descalificaciones a Rato, que atraviesa una situación más que delicada, y al que acusan de pésimo gestor del riesgo. Pero el disparo no se queda en España. Bruselas, el FMI y el BCE autorizaron e inyectaron casi 18.000 millones en Bankia apoyándose en esas cuentas, ahora denostadas. Esto podría perjudicar la imagen internacional de España, ahora que vive un momento dulce.

Los más beneficiados son los preferentistas y los que se arruinaron comprando acciones. Si Andreu da por bueno este informe (lo más posible), daría un vuelco su situación y no sería difícil que ganaran los pleitos, siempre lentos y caros. De momento, UPyD, que con el 15-M ha impulsado este caso, ha pedido siete comparecencias en el Congreso. Entre ellas, la del ministro de Economía, Luis de Guindos; Goirigolzarri; el gobernador, Luis Linde y el director del FROB, Antonio Carrascosa. Ahora todo son dudas.