Grecia se acerca a una extensión del rescate tras oponerse a más ajustes

La falta de acuerdo entre Atenas y la troika sobre la revisión del rescate desembocará, salvo giro radical en los próximos días, en una prórroga técnica del programa griego. Si el lunes los 18 ministros de Economía de la zona euro no han recibido una confirmación del pacto entre Grecia y sus acreedores, la única salida sería extender el rescate actual (una línea de crédito en condiciones relativamente ventajosas que ha obligado a Atenas a acometer dolorosos ajustes) y retrasar la línea de crédito de precaución hasta, al menos, enero. El calendario inicial fijaba el 8 de diciembre como fecha límite para la firma de las nuevas condiciones para abonar el último tramo del rescate, valorado en 1.800 millones de euros. El desacuerdo entre Grecia y la troika (Comisión Europea, BCE y FMI) radica en la profundidad de los recortes y reformas adicionales que debe acometer el país mediterráneo: sus acreedores cifran el agujero presupuestario en casi 3.000 millones de euros y el Gobierno conservador heleno —que podría enfrentarse a unas elecciones generales en el primer trimestre del próximo año con la izquierda de Syriza como líder en las encuestas— niega tal desajuste.

Grecia coqueteó hace unos meses con una salida limpia del rescate a la manera de Irlanda y Portugal, pero ha recibido un duro castigo en los mercados que desaconseja jugar con fuego. Los socios de la eurozona se decantan por una línea de precaución (un nuevo rescate con condiciones más suaves, que solo se activa si vuelven los problemas), pero Atenas mantiene un pulso para mejorar las contrapartidas tras cuatro años de draconianos recortes que se han llevado un 25% del PIB y han dejado una tasa de desempleo en torno al 25% y una deuda pública que ronda el 170% del PIB y sigue subiendo.

Aunque el Gobierno de Antonis Samaras y la troika lograsen alcanzar un acuerdo, algo que prácticamente se descarta en Bruselas —"no es la expectativa central en este momento", apuntan estas mismas fuentes—, el margen de maniobra sería escaso. "A la vista de los pocos días laborables que quedan para Navidad y teniendo en cuenta el periodo vacacional de los Parlamentos nacionales, es poco factible que podamos tener todo listo", justifican desde el Eurogrupo. Con esta maniobra, Grecia y Bruselas ganan tiempo para pactar unas condiciones que sean aceptables para ambas partes. Los parlamentos de varios países tendrán que votar tanto si hay una extensión del rescate como si al final se acuerda luz verde para la línea de precaución.

La troika ha pedido en las últimas horas aclaraciones sobre el nuevo paquete de medidas propuesto por Samaras para el desbloqueo de las negociaciones, informa Efe citando a la prensa del país. En el paquete de reformas, el Ejecutivo heleno incluye un aumento del IVA turístico, dos años adicionales de congelación de las pensiones y un incremento de los impuestos sobre el tabaco y el alcohol, pero la troika quiere más. Las autoridades griegas mantendrán este miércoles una videoconferencia con los representantes de la troika y no descartan una nueva visita de la misión de la troika antes de que finalice la semana para tratar de pulir los detalles del presupuesto que no convencen a los acreedores.

El FMI pide más medidas, según los medios griegos. Pero Samaras ya ha anunciado que sería “desastroso” elevar el IVA de las medicinas o recortar más las pensiones. Samaras apela ahora al orgullo nacional para rechazar las sucesivas demandas de la troika, en parte por la insoportable presión de Syriza, que ha anunciado una renegociación del acuerdo con os acreedores que podría incluir una reestructuración de la deuda pública, algo que provoca escalofríos en Bruselas y Fráncfort. Alexis Tsipras, líder de Syriza, acusa a Alemania de “hacer oídos sordos” a lo que puede suceder en Grecia si su partido gana unas eventuales elecciones anticipadas. Y añade que Syriza “puede ser el factor clave de lo que suceda a partir de ahora en Europa”, informa Reuters.