Álvarez, un hombre de Alfredo Sáenz

El Santander tiene un nuevo jefe de filas: José Antonio Álvarez, que empezará a ejercer como consejero delegada el 1 de enero próximo. Este economista leonés, nacido en 1960 un pueblo del Bierzo, Quintana de Fuseros, se licenció en la Universidad de Santiago de Compostela, gracias a una beca, y después realizó un MBA por la Universidad de Chicago.

Su periplo laboral se inició en 1984 en el Instituto Nacional de Industria (INI), bajo las órdenes del actual presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, que entonces era jefe de la oficina de Planificación. Tras trabajar en las convulsas reestructuraciones industriales de la época, en 1988 pasó al Banco de Crédito Industrial, entidad perteneciente a Argentaria.

En 1989 le ficharon para la financiera de Caja Postal, donde estuvo hasta 1993, cuando se le nombra director financiero del Banco Hipotecario. Allí dirige la segunda privatización de la entidad con el entonces presidente Francisco Luzón y la tercera, con Francisco González, expresidente de Argentaria y ahora del BBVA.

En 1999, cuando el BBV y Argentaria se fusionan, es nombrada director de Gestión Financiera. Estuvo en el cargo hasta 2002. En aquel año, González aupó a la dirección financiera a Manuel González Cid y Álvarez vio truncado su camino profesional. El difunto Francisco Gómez Roldán, antiguo compañero en Argentaria y en aquel momento director financiero del Santander, le fichó como responsable de gestión financiera de la entidad cántabra. En 2004, Gómez Roldán se va a dirigir el recién adquirido Abbey National del Reino Unido y Álvarez pasa al equipo de Alfredo Sáenz como director financiero.

Desde el cargo ha controlado todas las compras de la entidad y conoce bien las filiales: es consejero en el banco de Polonia, Brasil y el holding de Estados Unidos.

Según algunas fuentes, Sáenz ha estado detrás del nombramiento de Álvarez. Sáenz es una persona con mucha ascendente sobre Ana Botín y no sería extraño que le hubiera consultado este movimiento tan importante.

Álvarez está considerado un buen comunicador, con credibilidad ante los medios y los inversores, así como interlocutor con los reguladores europeos. Se encargará de controlar más el capital, los gastos y la liquidez, más que los productos.

Por eso, entre sus desventajas, fuentes financieras señalan que es experto en la maquinaria interna, “pero no tiene experiencia comercial. Quizá eso lo supla Ana Botín, que ha llevado esos temas en Banesto y Londres”. Ana Botín señaló ayer en una carta que Álvarez “es un líder con gran visión, capacidad de trabajo y experiencia. Ahora podrá aportar experiencia y liderazgo. Estoy encantada de poder trabajar con José Antonio para afrontar juntos los grandes retos”. En enero empieza su desafío: controlar un banco 1,24 billones de activos y 183.000 empleados, y mantener la sintonía con directivos y la presidenta.